martes, 19 de septiembre de 2017

la gente de plastilina no habla










Hizo un pequeño diorama en una caja de cartón.

La escritora inglesa Olivia Laing esboza (en "La ciudad solitaria. Aventuras en el arte de estar solo" la teoría de que el pintor no pretendía convertirse en el artista de la soledad, como así ha quedado señalado en la historia de la pintura, sino que sus imágenes eran la expresión exacta de un carácter huidizo, huraño, poco comunicativo, uno de tantos hombres burbuja que pasean la ciudad sin rozarse con los otros, de la misma forma que no interactúan los personajes de sus cuadros. -Elvira Lindo

Edward Hopper (1882-1967) no vendió su primer cuadro hasta los 31 años. Ignorado por el público y los críticos, trabajó como ilustrador durante años. Solo a los 43 vio su obra expuesta por primera vez y pudo dedicarse a la pintura. En menos de una década el mundo había descubierto con asombro el secreto de esos cuadros de belleza melancólica, paisajes urbanos desiertos y habitaciones con personajes iluminados por una luz solar blanca y poética. Quien los mira una vez, no puede evitar volver a ellos.

conservar las semillas de nuestros tomates favoritos



Estrujamos nuestros tomates preferidos para extraer su jugo en un tarro y lo dejamos fermentar durante 3 días (¡ni uno más y ni uno menos!).

Las buenas semillas se hunden y las malas flotan.

Al moho malholiente resultante se agrega agua y se vierte varias veces para limpiarlas. La semilla se enjuaga en un tamiz y se pone en un plato para secar.

De esta forma podemos ahorrarnos los costes de las semillas y las decepciones que producen las diferencias entre la imagen del tomate que nos dibujó el vendedor y el tomate real. Y, por supuesto, esto sólo es posible con variedades no híbridas. Su uso de un año a otro nos asegura que así lo sean.

En general, debemos marcar siempre la planta a la que se refieren las semillas, poniendo el nombre en el recipiente donde las guardamos y el semillero donde las plantamos.

domingo, 17 de septiembre de 2017

viernes, 15 de septiembre de 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

los rostros de los apóstoles



En la Iglesia de San Antonio de Padua de Frigiliana pueden verse expuestos, en una urna de cristal, doce máscaras que corresponden a los rostros de los doce apóstoles, completamente diferentes y basados en la idea que de ellos tenemos por los indicios de las Sagradas Escrituras. Están fabricados en cartón piedra, policromados, con gran detalle, con los iris de los ojos vacíos y una media luna en la parte superior con el nombre del apóstol. Se usan para procesionar el Jueves Santo, según la antigua tradición que desde el siglo XVIII siguen los hermanos de la Hermandad de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, llamados túnicos, pues no llevan capirote sino una faraona sobre la cabeza. Doce de ellos van con las máscaras y las túnicas, un velón que los ilumina y un gran escapulario sobre el pecho, en fila india por las estrechas calles mozárabes de Frigiliana. Debe ser cosa de miedo.

Es una tradición extendida en algunos pueblos de Málaga. Existen fotos que lo atestiguan: los apóstoles con pelucas hechas de esparto tintado junto a los números de la Guardia Civil de gala. Eran propiedad de las familias y se pasaban de padres a hijos. En Alozaina se conserva la máscara original de San Mateo. Se utilizan otras fabricadas en los ochenta para salir en procesión. En Alahurín de la Torre siguen saliendo en procesión. Aquí los trajes de los apóstoles son diferentes entre sí. Las primeras máscaras, también llamadas caretas, carátulas, rostros y rostrillos, eran de cerámica y la media luna de hojalata grapada a modo de nimbo, donde, como hemos dicho, se podía leer el nombre del apóstol.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

la playa de la guardia




Entre el peñón de Salobreña y la valla de la azucarera del Guadalfeo, se extiende esta playa de chinatos en una franja entre el mar y los cañaverales. Cuanto más nos acerquemos a La Guardia más bajará la edad media de los bañistas. En los dibujos se ven los bares de La Guardia en primer plano, el Rufino y el Manolo, detrás la azucarera, y detrás La Caleta y los chalets repartidos por la montaña.

martes, 12 de septiembre de 2017

la churrera de salobreña

La churrería del mercado de Salobreña tiene unos churros de forma irregular con poca grasa y riquísimos. Como va tanta gente, tienen sus propias normas. Es inútil pedir nada hasta que hayan despachado al anterior. Uno se mantiene en silencio hasta que la camarera te pregunta qué quieres. Una vez comprendido este asunto, me siento en una banqueta y saco mi cuaderno esperando mi turno. Cuando llega mi pedido dejo la labor y mojo los churros en el café, dejando la taza a la mitad para acabar mi tarea. En esto que llega un cagaprisas resabiondo de esos que se traen las leyes de su barrio y se pone detrás de mí, insistiendo en pedir su comanda a destiempo. Me pregunta si he terminado, viendo mediada la taza, y hace unos extraños sonidos jugando con el aire en su boca. Me dice que esto no es un colegio, ni la barra un pupitre, que deje sitio a los demás, refiriéndose a él mismo, en vez de ocupar la barra con mi cuaderno. Le digo que, que yo sepa, no está prohibido dibujar en los bares. En este lance, la churrera deja sudorosa de freír, se asoma por la ventanilla de servicio y sale rauda por la puerta. Se acerca a mí y con voz alta me dice: puedes estar todo el día dibujando si quieres, el negocio es mío. Y a los churros, estás invitado.

lunes, 11 de septiembre de 2017

el peñón y la bahía

El peñón de Salobreña divide la playa en dos: la de La Guardia, del peñón a la pedanía de La Guardia, justo hasta la cerca de la azucarera, y la del Molino, donde se bañan los que vacacionean en las urbanizaciones. En esta parte de la playa, uno puede sentarse a comer espetos de sardinas riquísimas o simplemente meditar observando las luces de los hoteles de Almuñécar al fondo, con el sonido de las olas.