miércoles, 24 de julio de 2013

el porno usará gafas


Basado en el viejo truco de la cámara subjetiva, ahora aparece esta nueva plataforma: la Google Glass Flick Porno. El fin de la cámara pesada aunque con la mermada calidad del porno. Los amantes del filtreo pueden ahora culminar virtualmente. El sueño de mentes oscuras.

caen, cabourg y una imagen surrealista








Hoy paseamos por Caen. La Abadía de las Mujeres, construida por la reina Mathilde. La Iglesia de Guillermo el Conquistador. Iglesia de la Trinidad, con tres dioses iguales en la puerta con tres posiciones distintas de las manos (difícil esto de uno y trino). Los evangelistas como animales alrededor. Chateau de Guillermo I, Iglesia de St. George, el Museo de Normandía, el Museo de Bellas Artes, St. Pierre, paseo hasta la Abadía de los Hombres, St. Nicolás con su cementerio romántico con tumbas ruinosas comidas por la hiedra. La Plaza de San salvador con su iglesia en ruinas, la de San Martín.

Lo más bonito de la Abadía de las Mujeres es el hall de entrada a las cocinas y los lavabos con forma de conchas gigantes de mármol negro, la sala de columnas y esa escalera que se abre en dos con una bonita barandilla de hierro forjado. La cripta también nos gusta.

Damos una cabezadita viendo el Tour. Sube al podio de París la revelación del año: el joven vasco Joseba Beloqui, junto a Amstrong y Ulrich. El rey de la montaña es el colombiano Botero, del equipo Kelme.

En las playas de Cabourg, el pueblo donde veraneaba Marcel Proust y millones de parisinos, paseamos y nos bañamos. Aquí no hay que recorrer kilómetros para que el agua cubra. El pueblo es pijo y está muy cuidado, aquí lo llaman chic. Tiene un casino decimonónico y en las cartas de los restaurantes siempre hay una referencia a Proust (soupe Marcel, par example).

El camino es verde, con grandes fincas con caballos pastando en sus prados. A la salida de Crozon hay un circo aparcado, en sus pastos, junto a la carretera, comen camellos, llamas, ñus y otros animales exóticos.

8 días. 2.750 kms. Gastos: 29.608 ptas. Gastos acmdos: 147.067 ptas. Dos personas.

martes, 23 de julio de 2013

caen



Sueño que estoy en nuestro barrio de Madrid. Una puta joven y yonqui se me acerca porque tiene problemas con su chulo. Mientras hablo con ella, aparece. Le ofrezco trabajo en una bodega que tiene mi madre. Se pone a fregar con un grupo de putas comandadas por Lorenzo, que mariconea con ellas. Beben de unas botellas de jerez caliente. Cuando más agradecidas están, aparece el celoso chulo. Salgo por la puerta de atrás, por unos canales subterráneos de la plaza de Jacinto Benavente. Hay un barco esperándome que me llevará a América. Es pequeño con una gran mesa de madera en cubierta, donde se sientan los pasajeros. Allí encuentro amigos y algunas putas agradecidas de la bodega con las que haré el viaje. Presentaciones.

Amanece encapotado y con mucho viento. Nos vamos a la playa. No apetece nada bañarse, así que hacemos turismo de II Guerra Mundial. Desembarco en Normandía, día D, 6 de junio, de 1944. Búnkeres, armas, uniformes, tanques, museos, el puerto artificial traído de Inglaterra y, lo más fuerte, cementerios llenos de cruces blancas. Antiguos soldados americanos cubiertos de medallas se asoman de nuevo a las playas y visitan a sus compañeros muertos, todas esas cruces y estrellas de David alineadas sobre el cesped... El cementerio alemán tiene más visitas, con muchas flores y pequeñas coronas. Grandes olas chocan contra las ruinas del puerto de cemento armado de Arromanches. Nos tomamos unas cañas, nosotros ponemos las tapas, es difícil pasar de ellas.

Nous allons à Bayeux. Mantiene sus antiguos edificios gracias a que no fue bombardeada. La catedral de Nôtre Dame, especialmente luminosa, magnífica. Mantiene una cripta con lo que fuera la antigua iglesia románica sobre la que se construyó. Frescos con ángeles. Canales atraviesan la ciudad dándole un aspecto apacible. Un molino de agua aprovecha la corriente. Vemos un tapiz de 70 metros que cuenta cómo Guillermo el Conquistador luchó y conquistó Inglaterra en un dibujo continuo y numerado, con leyendas en latín.

En el hotel me sumo a una oferta de sidra de Calvados Brut. Muy rica, con un fuerte sabor a manzana.

7 días de viaje. Gastos: 2.555 ptas. Gastos Acmdos: 117.454 ptas. Dos personas.

lunes, 22 de julio de 2013

duelo de villanos





Cándida esperaba en la estación de Almagro. Con el pelo blanco no podía disimular los rastros de la belleza. Parecía una muñeca desvalida que hubiera envejecido de golpe. Por eso le ayudé con la maleta y luego le cambié los cincuenta euros para que pudiera beber agua fresca. No cabía en su asiento, como una niña, era imposible sujetarla.

Entonces me abrió la puerta del villano, aquel forajido del Puente de Vallecas de mirada cruel que fuera el malo de tantas películas. Aldo Sambrell, el de Atraco a las tres, Cleopatra, Scheherezade, Se vive una vez, Gringo, El hombre de la diligencia, Por un puñado de dólares, La tumba del pistolero, La muerte tenía un precio, Tres sargentos bengalíes, El bueno, el feo y el malo, Los despiadados, Quince horcas para un asesino, Superargo el gigante, Dinamita Jim, Kill, Vudú sangriento, El viento y el león, Las muñecas de King Kong, Monster, El último harén, Conan el bárbaro, Tuareg, Flecha negra, Hierro dulce, El río que nos lleva, Soldado ignoto, Hombres de acero, Killer barbys... y tantas otras.


Cándida era de Socuéllamos y tenía una casa en El Viso, de donde volvía de un homenaje a su cruel marido. Se sentía feliz de ser quien era y quería ser escuchada siempre que no se le exigiera otro ritmo. 

Mientras seguía hasta Alicante, yo me bajé con Rod Mafri, un malvado más modesto especialista en morir. Ambos tenían la misma barba y esa mirada asesina. Sus frías manos delataban que la última muerte, la de verdad, ya había llegado. Pero ambos se vieron ahí en mi cabeza y se saludaron respetuosamente. Después vino el barullo, y los disparos. A pesar de todo, imaginé a Cándida feliz en una hamaca como esos insertos al final, a punto de salir las letras mientras me siento cansado y alguien, en algún lugar del mundo, canta.

Aldo Sambrell, la mirada más despiadada de José Manuel Serrano Cueto. Yo fui Rod Mafri, en a30 nº5.


st. malo y st. michel




Visitamos estas dos ciudades fortificadas y los pueblos y playas que los separan, ambas restauradas para el turismo. St. Malo es una ciudad de granito metida en el mar. Calles estrechas y murallas. Hay escaleras para salir a la playa y restaurantes colgados. Comemos oyendo a tres jóvenes cantando canciones de Édith Piaf con saxo y caja tocada con escobillas.

Los pueblitos con playas de agua que no llega a los tobillos. Ya en Normandía, llegamos a St. Michel. Hay tanta gente en la calle que parecemos Indiana Jones y la guapa de turno en mercado musulmán. La visita a la Abadía merece mucho la pena. La marea está baja y estamos en una explanada gigante de arena. En los equinocios hay una diferencia de 15 cms de altura en 20 kilómetros.

Disfrutamos en esta especie de monasterio de tres pisos extraño y enigmático que tiene su origen en un pequeño oratorio en la cúspide de un pequeño monte, esta isla de piedra, dedicado a San Miguel porque se apareció a un obispo normando en tres ocasiones, hasta picar su cabeza para hacerle ver que no era un sueño sino un pedido en regla (el cráneo horadado del obispo Saint Aubert está en el Tesoro de la Iglesia de St. Gervais d'Avranches). St. Michel es el lugar de máxima peregrinación de los franceses (3 millones de visitas), aunque es tan cara la entrada a la Abadía que solo entra un tercio la visita. Su coro mira al nacimiento del sol, a la ciudad de Jerusalén.

A 180 kilómetros está Caen, la capital de Normandía, nuestro destino. El hotel, de dos estrellas, está a las afueras.

Gastos: 17.523 ptas. Gastos acmdos: 111.314 ptas. Dos personas.

domingo, 21 de julio de 2013

côtes d'armor et de granite rose



Nos desviamos de la carretera para ver los famosos recintos parroquiales, recintos vallados en piedra con una abadía, cementerio anexo, un osario para ir dejando plazas libres y una pequeña capilla funeraria que ahora se usa para la venta de souvenirs. Arco de entrada y una cruz en un calvario. En toda Bretaña y Normandía los techos son de madera policromada, para quitar peso a la estructura.

Morlaix. Casi totalmente destruida en la Segunda Guerra Mundial. Vemos la famosa Casa de la Reina, de madera. La entrada tiene un hermoso patio que llamaban el farol porque no tenía luz exterior y se iluminaba con la gran lumbre de su chimenea. Escalera de roble tallado de 18 metros. Un acróbata se mantiene en equilibrio encima de un tonel. El viaducto por donde pasa ahora el tren rápido. Iglesia de St. Melaine y las escaleras circulares en el sentido de las agujas del reloj. Desde arriba se ve la ciudad.

St. Michel en Grève. Inmensa playa donde el agua no tapa ni los tobillos en kilómetros. A la vuelta no hay arena, el agua lo cubre todo. Un montón de pájaros se comen los bichillos de entre el barro, tienen el pico largo.

Conseguimos llegar a Port Blanc, lo mejor del viaje. Allí nos bebemos una cerveza en una terraza mirando el ocaso bajo una paz pasmosa. La luz es amarilla y unos chavales se bañan. Todo tiene el aspecto de domingo por la tarde en el que no hay nada que hacer excepto pasear. Delante tenemos una montaña de rocas con una pequeña ermita arriba y en su cruz una gaviota. Barcos de vela muy repartidos por el mar y un montón de islas como barcos de piedra. El agua totalmente transparente. Se está muy bien, como en una bóveda suena el agua y las voces de los chavales, como un recuerdo en el presente. Una bóveda en el coco donde suena el pasado.

Vamos en barco a la isla de Gréart, en la Costa de Granito Rosa. Dos islas unidas con un puente. La segunda aún más salvaje. Una casa de piedra y una escuela municipal de vela y buceo. La policía va en bicicleta. Comemos en la playa. La marea sube mucho el agua y levanta todos los barcos que descansaban en la arena. El largo malecón que atravesamos para coger el barco ha desaparecido. Solo se ve el palo blanco, como un nilómetro.

Recorremos varios pueblos antes de llegar a Treguillé. Los niños hacen patatas asadas en los puertos. Paseo sobre las piedras de granito rosa. Veo algunas más redondas, más esféricas, y me agacho a recogerlas como monedas valiosas.

5 días de viaje. Gastos. 16.012 ptas. Gastos acmdos: 93.791 ptas. Dos personas.

la familia se divierte











sábado, 20 de julio de 2013

cosecha diaria (3)

la costa bretona y una cena de rechupete




Hoy recorremos el Concejo de Finisterre, concretamente el Parque Natural de L'Armonique donde pueden verse los búnkeres que plagan la costa desde la Segunda Guerra Mundial. Lagartos y lagartijas vemos mogollón, tanto verde solo puede esconder tropecientos animales. Acantilados muy hermosos y playas anchas de fina arena.

Detrás de la Punta de los Capuchinos aparece una playa inmensa con puntitos que se mueven. Detrás está Camaret sur Mer, un pueblo rebonito mirando al océano. Enfrente justo del paseo maritímo, antiguas construcciones de lo que fuera en guerra un aeropuerto de hidroaviones. Una iglesia preciosa de piedra color albero con tres naves de cañón y un pequeño retablo de madera policromada del XVI frente a una fortaleza de cuatro pisos, el último abuhardillado.

La Punta de los Españoles es una fortificación construida por los paisanos interesados en controlar el puerto protestante de Brest. Especialmente bonita la Punta de Pen-hin con sus formaciones rocosas y la enorme playa de Morgat con una roca gigante que se levanta del centro. Châteaulin es una ciudad pequeña alrededor del Río L'Aulne, navegable y canalizado entre dos paseos de árboles. En una terraza nos bebemos unas cervezas pensando en volver a Brest.

El Hotel Continental está muy bien y bien colocado. En recepción tenemos un billar francés de uso gratuito y en los alrededores están los restaurantes que recomienda la Guía Michelín. Nos recomiendan La Fleur de Sel, en la calle Lyon, enfrente del Conti, que es el restaurante de nuestro hotel. La Crêperie Moderne, de 1920 y en la calle Algeciras nº34, no es cara, por lo que van muchos jóvenes a cenar. El ambiente nocturno está en los bares de la calle Siam, al lado del hotel.

En Fleur de Sel cenamos escalopes de foie con manzana confitada, pescado con verduras y algas y solomillo de buey con salsa dulce. Todo para rechupetearse los dedos. De aperitivo, una sopa fría de mejillones riquísima. Me pido dos copas de un vino delicioso, un Chateau La Croix Bel Air del 97, por el que me llevan 260 francos, más de 5.000 pelas sin IVA, una clavada al paleto de Siudarral. Lo cierto es que comemos de maravilla, difícil de superar, y nos ponen un rico café con pastas y tejas.

Como cosa curiosa, la cisterna de retrete tiene dos botones para expulsar el agua, con más o menos cantidad de agua, para usarlos dependiendo de lo que hagamos. Un buen invento.

4 días de viaje. 1.826 kms. Gastos: 23.567 ptas. Gastos acmdos: 87.780 ptas. Dos personas.

cosecha diaria (2)