domingo, 8 de febrero de 2026

la gran dama de oro de humanejos


En Parla, al sur de Madrid, en una loma cercana al río Humanes, se excavó este extenso yacimiento prehistórico, Humanejos, donde se han sacado a la luz más de 2000 estructuras arqueológicas, principalmente de época calcolítica, pero también del Bronce, del Hierro, e incluso un pequeño cementerio medieval. Los primeros hallazgos que se encontraron fueron restos arqueológicos de sílex que se remontan al Paleolítico. Este yacimiento fue descubierto a finales del XIX por unos caminantes franceses que dibujaban para un libro de viajes. Pero no fue hasta la construcción de la autovía A-42 y el desarrollo del polígono industrial Pau 5 en 2008 cuando el yacimiento realmente emergió. La excavación de este cementerio de tumbas cuasi circulares, comunmente llamados campo de hoyos, ha proporcionado, hasta el momento, unos 160 indivíduos inhumados en un centenar de fosas durante del III milenio a C, entre el 2500 y el 2000. El ADN nos dice que el origen de las mujeres era local, aunque en algunos casos se relacionaron con hombres venidos de la estepa europea.

Los enterramientos de época calcolítica precampaniforme, datados entre 3300 y 2500 a C se acompañan de cuentas de collar verdes, realizadas con una piedra semipreciosa, la variscita, procedente de los filones del Aliste, en el occidente zamorano, Completan el elenco material puñales de cobre, hachas, fragmentos cerámicos y otros elementos metálicos.

Entre la diversidad de estas estructuras calcolíticas, tanto domésticas como funerarias, destacan los 9 enterramientos campaniformes, datadas entre 2500 y 200 aC. Entre ellas y especialmente, la tumba 4, muestra una gran fosa circular de aprox. 3m² donde se halló en su interior el cuerpo de una mujer adulta de entre 25 y 35 años, que medía 152 cms, con una conservación excelente, que yacía en posición decúbito lateral izquierdo, adornada con 15 pequeñas chapas de oro -laminitas enrolladas- en la zona de los cabellos, 48 cuentas de collar y tres botones de marfil con perforación en V, que cerrarían sus ropajes, interpretándose todo ello como símbolos de prestigio dentro de su comunidad. También rodeada de un conjunto fascinante de ofrendas funerarias, especialmente cerámica de forma acampanada con trazas de una bebida alcohólica de cebada. 

Sobre su cuerpo se espolvoreó cinabrio, que impregnaban la práctica totalidad de sus huesos, sobre todo en la zona del cráneo tórax y extremidades superiores (esternón, clavículas y húmero derecho, cúbito izquierdo), pero también los de manos y pies. Mmineral de color rojo intenso, utilizado en la antigüedad, en enterramientos de alto estatus en la Edad de Cobre, como un pigmento ritual o símbolo de estatus. Se investiga si el uso de cinabrio en el contexto funerario de esta dama funcionaba como un agente conservante para restos humanos o textiles, debido a las propiedades del mercurio. Su presencia en el ajuar funerario, a menudo aplicado sobre arcilla o directamente sobre el cuerpo, un importante lote de vasos campaniformes con abundantes restos de cinabrio en el caso de la Dama de Oro, indica una alta posición social o un papel ritual específico dentro de la comunidad, conocido como el oro rojo en la antigüedad. Recordemos que el color rojo juega un papel fundamental en la tradición megalítica. En el estudio de Mª del Mar Jiménez Estacio se habla de polvo de cinabrio también sobre un varón, sobre prendas de mujer y en la arcilla.

Es la llamada Gran Dama de Oro, un título rimbombante para una mujer de alto estatus social en una sociedad del III Milenio a C; un periodo en el que ya se usa el cobre y en el que se inserta un fenómeno muy especial que conocemos como Campaniforme, con un alcance espacial y temporal bastante bien reconocido, por sus fósiles directores, pero cuyo significado real es aún un gran enigma, tal y como indica Rafa Garrido, uno de los investigadores mas reconocidos y codirector del proyecto que investiga, entre otros, este yacimiento, cuyos hallazgos han sido objeto de la atención de los medios a través de un artículo de Vicente G. Olaya en el Pais.

Entre sus pertenencias, se encuentra un collar con 44 cuentas de marfil, además de 15 elementos tubulares de oro que podrían haber adornado su cabello y tres botones de marfil en V, posiblemente adheridos a una capa o prenda. Además, hallaron dos objetos de cobre, un punzón y un puñal de lengüeta, que reflejan el estatus de la difunta. El ajuar que acompañaba al cuerpo se componía de excepcionales elementos de la cerámica campaniformes: Vaso y cazuelillas campaniformes, cinco recipientes de estilo liso (dos vasos, dos cazuelillas y un cuenco hemisférico, un punzón e cobre y un puñal de lengüeta de cobre.

Las dataciones radiocarbónicas ubican esta tumba en ca. 2500-2300 a.C. La excavación arqueológica de otras tumbas de Humanes pone al descubierto la existencia de cámaras funerarias hipogeas con accesos de madera. Las tumbas 2 y 9 pudieran haber sido auténticos panteones familiares expoliados y destruidos en la misma época campaniforme, en una especie de intento de borrado de la memoria de parte de los "nobles" de la época.

Parece, a la luz de recientes estudios genéticos, que además debieron existir importantes movimientos de poblaciones en esa época, llegando a sustituir individuos de origen centroeuropeo, casi por completo, a las poblaciones de lo que hoy es Gran Bretaña. La idea de que todos los pobladores varones de la Península Ibérica fueron exterminados hace 4.500 años en una gigantesca masacre colectiva ha sido planteada por la investigación genética del profesor David Reich de la Universidad de Harvard que se publicó en New Scientist en 2018. 

El Ayuntamiento de Parla estudia la posibilidad de construir un museo arqueológico donde exponer estas piezas descubiertas.

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