Es decir, que el servicio se fue deteriorando y empeorando porque la competencia competía en ver quién daba peor servicio; quién ganaba más y quién daba peor servicio, no quien daba mejor servicio.
Pues aquí, con la liberación de los trenes ha pasado exactamente igual. Todo ha ido a peor.
Todo esto unido, desde hace años, a la precariedad laboral, a los bajos sueldos, a la imposibilidad de acceder a una vivienda. Es decir, que todo se mierdifica.
Ya hablamos sobre la mierdificación, que es un término inventado por un periodista norteamericano.
Estamos en una pendiente que parece que no tiene fin".
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