domingo, 29 de septiembre de 2013

serpa, y a mestanza



Compramos dos sargos en el mercado. Cogemos unas plantas marcianas que han cortado en la carretera, para el patio. Vamos hacia el interior. Santiago, Ferreira nada especial: una torre rodeada de casas blancas. Beja que ya conocemos: torre con almenas como puntas de lanzas. En el mercadillo junto al castillo los pescadores venden su pesca, los gitanos ropa y los agricultores hortalizas. Tiendas bajo los abovedados de sus casas antiguas.

Serpa nos gusta mucho. Es una ciudad amurallada, con hospital, residencia de ancianos, Pousada, Museo Arqueológico, exposiciones... aunque muy pueblo, con esas casas blancas del Alentejo y calles empedradas. Interesante el Museo del Reloj con una colección privada de hermosas piezas de mecanismo, de cuerda y automáticos. También venden unos relojes de cuerda que les fabrican en Siberia y tienen  su propio taller de reparaciones. Está en un convento, con los suelos originales, y tiene guía en español. El Museo Arqueológico, con un edificio precioso, está dentro del castillo. Vemos una expo de músicos populares. En la Plaza de la República el super recomendable Café Alentejano. En el Convento de San Francisco está la residencia de ancianos, muy deprimente por las malas condiciones en que viven. Alucinan con nosotros, debe hacer un siglo que allí no pasa nada.

Cruzamos la frontera por Vilaverde de Ficalho. Parada en Córdoba, Despeñaperros y Almuradiel. El campo está precioso, plantas rojas y los ciervos berreando. En tres cuartos de hora estamos en Mestanza, en casa de la tía Juana. Nos cenamos los sargos con la Antoñita, en su casa.

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