jueves, 5 de marzo de 2026

el plan

A principios de los noventa el embajador de Estados Unidos en Arabia Saudí ya advertía que Irán “está a pocas semanas de hacerse con la bomba”. Si se hubieran hecho con ella, los ayatolas nunca habrían sido atacados, pero los dirigentes iraníes han demostrado tener mas escrúpulos en esto que Corea del Norte. Recordemos que en 2015 ya se alcanzó un acuerdo con Irán, el Plan de Acción Integral Conjunto por el que Irán accedía a limitar su enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de las sanciones y de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de sus instalaciones. Todo quedó en nada: Trump retiró del acuerdo a Estados Unidos, los europeos no hicieron nada y las inspecciones de la OIEA sirvieron para afinar los objetivos de las bombas israelís contra las instalaciones y los domicilios privados de los responsables del programa nuclear, algunos de ellos asesinados con sus familias en junio. Como ahora, aquel ataque se produjo en medio de una negociación. Lo decisivo no es la bomba sino el viejo plan de 2002 desvelado por el General Wesley Clark en el que se decía, “vamos a deshacernos de siete países en cinco años, empezando con Irak, luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y acabando con Irán”. Lo han cumplido todo. Llevan más de cuatro millones de muertos y 40 millones de desplazados. Solo les falta Irán. Quieren crear en ese país un agujero negro.
Para Israel se trata de acabar con el único país de Oriente Medio capaz de impedir el loco proyecto colonial “sin fronteras” del Gran Israel, del Nilo al Éufrates. Como ha dicho el embajador americano en Israel, Mike Huckabee, Israel goza de un “derecho bíblico” a expandirse por toda la región. 
Rafael Pouch-de -Feliú, periodista especializado en política internacional, Rusia, Alemania y China.

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