confesión
La noche previa al 23 de febrero, en la intimidad del hogar, mi padre, el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina, nos comunicó lo que el deber le exigía: la toma del Congreso por orden del Rey y con el apoyo del estamento militar. Mi madre y nosotros escuchamos en silencio, asumiendo el peso de una misión que marcaría nuestras vidas para siempre. —Ramón Tejero, sacerdote, uno de los seis hijos del golpista Antonio Tejero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario