jueves, 1 de enero de 2026

anna atkins y la cianotipia
















Anna Children nació el 16 de marzo de 1799 en Tonbridge, Inglaterra. Su madre falleció poco después por complicaciones del parto, por lo que fue criada por su padre, un aclamado zoólogo y químico llamado John George Children. Miembro de la Royal Society y presidente de la Royal Entomological Society, su erudito padre era cercano a las mentes británicas más brillantes, y fue inauditamente liberal para la época, ya que instruyó a su hija en todo tipo de saberes científicos y artísticos.

Su privilegiada educación en casa, que recibió desde la primera infancia, era como una fantasía para la gran mayoría de mujeres de la sociedad británica e internacional. Hay que comprender que, en esta etapa histórica, no se permitían estudios universitarios para las mujeres. Sin embargo, el ejercicio de la botánica, y en especial de las ilustraciones, se consideraban un “pasatiempo tolerable” para las mujeres de la clase alta. Con el tiempo Anna se convertiría en una estupenda dibujante e ilustradora detallista.

Ya con 24 años Anna se enamoró de la botánica e hizo su primera contribución a tal ciencia al realizar los grabados de conchas para el libro de su padre “Genera of Shells de Lamarck”. Pronto pasaría a llamarse Anna Atkins tras casarse con John Pelly Atkins en 1825. Por su experticia en la botánica y en especial en el mundo de las algas marinas, Anna Atkins fue aceptada como miembro de la Sociedad Botánica de Londres en 1838, existente aún hoy como la Botanical Society of Britain and Ireland.

Tanto su padre como su marido eran cercanos al inventor Henry Fox Talbot, quien fue uno de los padres de la fotografía al ser de los primeros en desarrollar métodos para capturarlas. En 1841 este científico ideó su proceso fotográfico más exitoso, el calotipo, que sería una versión mejorada de sus métodos anteriores. Atkins y su padre experimentaron juntos con el nuevo medio, así la científica tuvo su primer encuentro con la fotografía, siendo asesorada directamente por el propio Talbot. Fue entonces cuando John Children le regaló una cámara a su hija y así se cree que se convertiría en la primera mujer en tomar una fotografía. Talbot a su vez era cercano a John Herschel, un matemático y astrónomo que pasaría a la historia por ser el inventor de la cianotipia o fotografía de cianotipos. En cuanto la creó en 1842, Anna Atkins fue una de las primeras personas en utilizar esta tecnología y probablemente la única persona en general que la usó con un propósito mutuamente científico y artístico. Así, a sus cuarenta años inicia el titánico trabajo por el cual pasaría a la historia.

La cianotipia, igualmente conocida como blueprinting o impresión solar, permite crear fotografías sin cámara con un compuesto químico fotosensible que une dos sales de hierro (a menudo citrato de amonio y ferricianuro de potasio) que se pincelan sobre un papel. Luego se expone a la luz ultravioleta y después se lava con agua corriente. Así, el resultado es una fotografía de tonalidad azul.

En el caso de Atkins, ella colocaba las plantas sobre el papel fotosensible, las comprimía con un rectángulo de vidrio y las exponía al sol durante más de quince minutos. Tras ello retiraba la planta, lavaba con agua, y era entonces que la imagen se fijaba con las áreas cubiertas por la planta quedando como un negativo blanco detallado, mientras que el resto se transformaba en un fondo azul de Prussia.

Anna Atkins se fascinó por la cianotipia en cuanto la conoció porque, a diferencia de otros procesos fotográficos, era un método más sencillo y económico. No estaba patentado y no se necesitaba plata, que era un material frecuente en el proceso fotográfico de su momento. De hecho, entre 1870 a 1890, la cianotipia fue popular entre universitarios curiosos, de modo que las fotos con este proceso que todavía se conservan suelen ser de carácter amateur y casero.

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