sábado, 31 de enero de 2026

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Bocapucheros es un yacimiento arqueológico situado al sur de la Meseta castellana, en la comarca Campo de Calatrava, aproximadamente 6 km al sureste del conjunto histórico de la ciudad de Almagro (Ciudad Real)-, dominando la cuenca del río Jabalón -un importante afluente tributario del río Guadiana en torno a cuyos 99 km de recorrido se organiza el poblamiento durante las Edades del Bronce y Hierro al sur de la Meseta-, en el territorio que tradicionalmente se considera ocupó la Cultura de las Motillas.

Las cámaras funerarias de este impresionante monumento tumular se construyeron sobre un promontorio natural desde el cual hay una gran visibilidad, principalmente hacia el sur y el oeste, resultando especialmente visible desde el paso que comunica la Meseta sur con la Alta Andalucía, sobre el cual se edificaron en la Edad Media las fortalezas de Salvatierra y Calatrava "La Nueva".

Es llamativa la proximidad de Bocapucheros con el poblado fortificado en altura de La Encantada (Granátula de Calatrava), del cual sólo dista 6 km, aunque no es posible el contacto visual entre ambos puntos.

Este yacimiento arqueológico se instaló sobre una cresta cuarcítica rosácea del Ordovícico que sobresale en la comarca volcánica del Campo de Calatrava. Este espolón fue desbastado y modificado mediante labores de cantería con el fin de instalar en sus cotas superiores túmulos funerarios, corredores y construcciones diversas que fueron edificados con la mampostería resultante de esa actividad.

Bocapucheros muestra varios túmulos instalados encima de otro gran túmulo que les sirve de base. Parece repetir el misma programa simbólico que Castillejo del Bonete, en el sentido de monumentalizar con un gran túmulo una cueva, encima o asociado a lo cual se instalaron una serie de túmulos y corredores sobre una cueva natural. Es igualmente interesante la presencia de una cueva en el Cerro de la Encantada que recoge el agua de lluvia.

Un varón maduro (el Individuo 1, A en la foto) fue enterrado en Bocapucheros en 1876-1703 a.C. dentro de una cámara funeraria monumental espectacular, visible desde un amplísimo territorio del sur de la Meseta y nada más atravesar Sierra Morena desde Andalucía por el paso de Salvatierra. La mandíbula de una mujer (Individuo 2, B en la foto) fue encontrada en la terraza intermedia.

Las dataciones absolutas indican la utilización de este enclave durante la Edad del Bronce Medio. La monumentalización del paisaje al sur de la meseta mediante grandes complejos tumulares en enclaves de alta visibilidad durante la Prehistoria Reciente es una evidencia.

Se ha constatado una diferencia en el ritual practicado en ambos sitios. Mientras que en Castillejo del Bonete las construcciones se orientan mayoritariamente a los solsticios de invierno y verano, en Bocapucheros lo hacen a la constelación de la Cruz del Sur, visible en esta época. Así pues, en las comarcas de Campo de Montiel y Campo de Calatrava parecen existir tradiciones rituales diferentes. La orientación mayoritaria de las caras de los inhumados en La Encantada al sur puede estar confirmando este dato.

El significado astronómico de estos monumentos contribuyó a potenciar extraordinariamente el carácter sagrado de esta clase de lugares, que conjugaban elementos ctónicos y cósmicos: monumentos funerarios, una cueva y fuertes relaciones astronómicas.

Además de enterramientos en poblados en altura como La Encantada y en monumentos funerarios astronómicamente orientados como son Castillejo del Bonete y Bocapucheros, algunas personas del Bronce de La Mancha fueron enterradas en motillas.

Parece que este yacimiento ya se excavó en los años 30 y algún extranjero en los años 70. En los años 80, Inocente Blanco hace una excavación en la encuentra una alabarda de las tres conocidas.

Presentación de los últimos hallazgos en Almagro
Los últimos estudios que se dieron a la luz el pasado miércoles 28 de enero dan dataciones convergentes del 1893 al 1615 a.C., es decir: entre los siglos XIX y XVII. Allí se encontraron varios fragmentos de cerámica de bandas con incisiones propias del Campaniforme, vasos de la vida cotidiana, una punta y unos botones. También se encontró una pequeña pintura rupestre antropomorfa en un dintel del techo de una de las cámaras, con los brazos en círculo.

Sobre la arquitectura de esta construcción, podemos decir que es bastante avanzada, pues el muro se levanta con piedras cuarcíticas púrpuras del lugar con mortero de arcillas moscovitas del entorno compuestas por silicatos, alúminas y hierro y áridos y agua, con picos de cuarzo, trazos de caliza y rutilo, debido al vulcanismo y la costra de caliza de la zona, dando lugar a una especie de hormigón que supone una estructura bastante sólida, con un conjunto de apoyos redundantes que han hecho posible que a pesar de que algunos dinteles han quebrado, la cúpula se ha mantenido en el tiempo, no ha colapsado ante los fenómenos naturales como lluvias y terremotos. Es decir que es una construcción monumental pensada y planeada para perdurar.

La construcción consta de un pasillo de gran altura y varias cámaras mortuorias. A la izquierda del pasillo, hacia el norte, están las cámaras 2 y 3. La cámara 2 tiene un revoltijo de huesos que indica haber sido expoliada. Se ha recompuesto un esqueleto al que le faltan los huesos del brazo izquierdo. La cámara 3, sin embargo, no ha sido expoliada y por tanto ha merecido mucho la atención del equipo explorador. En ella se han encontrado los esqueletos de dos mujeres en posición fetal sobre el lado derecho, aunque un tanto descolocados por la entrada de algún animal, que ha dejado arañazos y dentelladas en los huesos. Estos muestras muchos golpes y deterioro físico, y dientes con mucho desgaste, sin cubierta, pérdidas y algún flemón doloroso. 

Eran una mujer madura de 1,58 metros y otra senil de 1,60, muy altas para la época, enterradas sin cubrir con tierra. Las dataciones OS2 de los muros y de los esqueletos parecen contemporáneos, por lo que hay de deducir que el túmulo se construyó para esos cuerpos. Las dataciones de las catas cogidos en las partes oscuras de los muros son de 4200 años (con una variación de 200), 3300 años (con una variación de 300) y 3800 años. En el pasillo se ha hecho una datación de 2800 años, por lo que se deduce una reconstrucción en algún momento.

Se ha encontrado otra tumba, la número 4, a la derecha del pasillo, expoliada y muy deteriorada, que se ha intentado reconstruir a partir de un amasijo de piedras. Se encontró también otra tumba más en catas de la periferia. Otra cata más profunda ha sacado a la luz otra construcción debajo del túmulo, anterior a éste, que podría ser un túmulo primitivo sobre el que se construyó y que promete mucha información sobre este yacimiento.

Las investigaciones arqueológicas en Bocapucheros comenzaron en 2022 y están dirigidas por Luis Benítez de Lugo Enrich (UCM) y Alfredo Mederos Martín (UAM).

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