La artista Rosa Villalón, compañera en escultura cerámica contemporánea, me regala esta pieza que sabe que me gusta porque me recuerda a la
Victoria de Samotracia, que tanto me impresionó en aquellas escaleras durante mi primera visita al Museo del Louvre. Esta, naturalmente, es mucho más pequeña; pero nos recuerda que inoxerablemente el tiempo acaba con todo.
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