En mis prospecciones para el desarrollo de mi proyecto de cerámica volcánica, recogí esta roca cuadrangular de unas columnas basálticas del Cabo de gata. Estas rocas se forman en columnas, normalmente hexagonales, por el enfriamiento lento de la lava volcánica y posterior fracturación en prismas poligonales. Me parecía adecuado buscarle una cabeza de origen también volcánico; así que fabriqué con tierra roja cercana a la Yezosa, uno de los muchos volcanes estrombolianos del Campo de Calatrava, y tierra del Hondo, un maar muy cercano, aunque en este caso limo sedimentado con mucha materia orgánica, al que añadí un esmalte blanco para acercarme al tono de la roca y modelar y fijar bien la pasta (sobre la base de la muestra 135 pero sobre barro rojo en vez de Monforte 04).
El aspecto oxidado rememora el oficio de Vulcano, herrero, y la mezcla de hierro y fuego. Su expresión se debe, seguramente a que acaba de recibir la noticia de su hijo Apolo que lo inmortaliza como cornudo. Además, para los romanos Vulcano era el dios del fuego y de los oficios con horno.
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