Botijo construido con plaquetas cortadas a mano de distintas arcillas de baja temperatura colocadas al modo de los bombos manchegos. Cocido en horno eléctrico a 1050ºC. El asa ha sido modificada para recordar la forma humana.
De niños, todos bebíamos en el botijo del casino, que tenía unas púas de hojalata en el pitorro y la boca para que no chupáramos. Estaba detrás de la puerta de la sala de lectura, encima de una base de cerámica con agujeros. Especialmente en verano, era reconfortante su agua fresca. Realmente se convirtió en todo un personaje.
Éste será expuesto, junto a muchos otros fabricados en la Escuela de Cerámica de la Moncloa, durante las fiestas de San Isidro, del 8 al 17 de mayo, en la Central de Diseño, en el Matadero, Paseo de la Chopera 14, de Madrid. Esta expo pretende ofrecer una muestra con reinterpretaciones del botijo desde la mirada contemporánea de ceramistas emergentes, con diferentes versiones originales.








No hay comentarios:
Publicar un comentario