miércoles, 8 de abril de 2015

listos y tontos

La situación que ahora produce perplejidades se entiende mucho si uno conoce el siglo XVIII. En el último tercio, el mundo europeo toma la decisión de caminar hacia la producción para el consumo. Eso implica forzar a la población a trabajar brutalmente para ganar algún dinero extra que les permita consumir, lo cual va a conllevar falta de tiempo para el ocio, la cultura.. Se crea durante una lucha para mantener la desigualdad del Antiguo Régimen.

El mundo venía de un mundo infeliz, pero desde la revolución agrícola que proporciona dinero extra, podría haberse producido un modelo distinto de sociedad. Se podría haber creado una sociedad más justa e igualitaria. Se habla de la Ilustración, pero no existe como fenómeno europeo. Cada país respondió a un tipo de cultura. ¿Es que Voltaire era oscurantista? Sí señor, se oponía con todas sus fuerzas a la ilustración de las clases populares. Lo único que le preocupaba era la libertad de comercio. Todavía hoy somos hijos de eso, de la lucha por la desigualdad. ¿Es o no asombroso que 80 familias en el mundo tengan la mitad del patrimonio del mundo? La mejor lección de marxismo me la dio un viejo en Palermo, en Argentina. Me dijo: “El listo vive del sonso y el sonso vive de su trabajo”. En estos momentos el sonso ni siquiera puede vivir de su trabajo.

martes, 7 de abril de 2015

un vasco en tierra del fuego







En el rancho de Trujillo conocemos a un hombre mayor que, según nos han dicho, es español. Soy vasco, dice. Los españoles son unos hijos de puta. El vasco y sus padres llegaron a Argentina después de que los republicanos perdiera la Guerra Civil española. Si mi padre se hubiera quedado, afirma el vasco, Franco lo habría matado.

Preguntamos al vasco si no le parece extraño que los gauchos, a pesar  de vivir tan cerca de la tierra, no tengan el más mínimo deseo de poseerla.

Si, dice riendo, es extraño. Cuando mi padre llegó a Argentina, ahorró durante años para comprar un pedazo de tierra. El día que lo compró fue el día más feliz de su vida. Es una fijación europea, sajona, esta obsesión por la propiedad. El gaucho está en movimiento continuo.

El vasco ama Tierra del Fuego y ha leído todo lo que ha podido acerca de su pasado. Está particularmente interesado por los pueblos que vivieron aquí antes de la llegada de los europeos.

Algunos indios murieron por culpa de una Winchester, pero la mayoría murieron por culpa de la Iglesia. Eran el tipo de gente que no pueden vivir en un espacio confinado; necesitan moverse continuamente y explotar lo que encuentran. Los cristianos los rodearon y los metieron en misiones. Pero no podían vivir de esa forma y enfermaron y murieron.

El vasco se disculpa por ser grosero con la Iglesia, especialmente, añade, si hay creyentes entre nosotros. Me permito hablar mal de la Iglesia, dice sonriendo, porque pasé tres años en un seminario católico; mi madre quería que fuera cura. Pero un vasco siempre habla claro, así que le dije: soy ateo, así que esta farsa no puede seguir adelante.

Dejen que les explique, añade. Yo no estoy seguro de que Dios existe, pero si existiera no es el Dios católico. Alguien a la vez todopoderoso y omnisciente que se sienta a mirar mientras sus mensajeros matan a toda una raza es un hijo de puta insensible y no vale nada.

Antes de nuestra partida, recuerda una tercera forma de morir de los indios. Justo antes del cambio de siglo, entre 1890 y 1900, José Menéndez, el primer español que poseyó tierras en la isla, invitó a toda una tribu a un asado. Envenenó la comida y la bebida y murieron todos, unos 200 en total.

A principios de 1960, quedaban unos veinte o treinta.

¿Y a finales de los setenta?

No, dice. Ya solo quedaba un puñado de indios puros,  y solo unos pocos tenían recuerdos nítidos de la vida en los bosques. Trabajaban en las estancias como gauchos.


C O L O R S 52. Octubre-Noviembre de 2002. Éste es Rolando Trujillo.
Rolando Trujillo en video

semana santa del 77



lunes, 6 de abril de 2015

"siria ya no existe"

Botol vive en Şanlıurfa, la polvorienta ciudad del sur de Turquía en la que se dice nació Abraham. Urfa, como se la conoce, había sido famosa por los miles de peregrinos religiosos que acudían a la gruta donde supuestamente nació el profeta. Hoy la ciudad acoge una nueva oleada de gente, 150.000 personas que, al igual que Botol, buscan otro tipo de salvación. Botol es de Siria. Su marido combatía contra el régimen de Bashar al-Assad en la guerra civil que sigue asolando el país. Hace más de un año que no se sabe nada de él. Quizá lo capturó el Gobierno, dice Botol. O los combatientes del Estado Islámico (EI). Pero ella lo da por muerto.

Teme por los hijos que ha dejado en casa, en especial por el mayor, de 19 años. «Hay decapitaciones por las calles», explicaba Botol recientemente a través de un intérprete. Por eso ella y otro millón y medio de refugiados sirios se han dispersado por Turquía, huyendo de los horrores de una guerra cruenta y del terrorismo del EI. Mientras escribo estas líneas los sirios continúan cruzando la frontera todos los días y hacinándose en campos de refugiados y en ciudades turcas, donde su presencia cada vez más numerosa despierta malestar y antipatía entre los habitantes del lugar.

«Siria ya no existe –afirmó Botol–. No tengo marido, ni hogar.» Piensa quedarse en Turquía. «La seguridad es lo más importante.» Comparte tres habitaciones impecablemente limpias con otros 15 refugiados sirios, siete de ellos niños. No hay muebles. Se sientan sobre colchones y mantas.
La cocina consiste en una pila, un hornillo y una plancha eléctrica para hacer tortas de pan. Nos retiramos allí para hablar porque Botol, por una cuestión de recato, no quiere hacerlo delante de mi colega Paul Salopek. En su periplo de siete años a pie por la senda de nuestros antepasados, Paul se topó de lleno con esta crisis humanitaria. Turquía se ha visto inundada por tal cantidad de refugiados sirios que él y el fotógrafo John Stanmeyer hicieron un alto en el camino para poder relatar en las páginas de este número la crónica de la diáspora.

Botol no quiere hablar con Paul, pero las demás mujeres de la casa –Aklas, Reem y Hella– sí. Sus palabras son un torrente caótico de emociones contrapuestas, pérdidas inimaginables y una palpable sensación de alivio. «Gracias a Dios que estoy aquí –dijo Botol–. Siria ya no es un buen lugar. Esta vida es insoportable. Durísima. Y no creo que mejore, hay pérdidas irreparables.» Según la ONU, en 2013 había 51 millones de desplazados forzosos por todo el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Son, como Botol, refugiados que huyen del conflicto. Es importante que escuchemos sus historias.


Susan Goldberg en National Geographic España. Marzo de 2015

domingo, 5 de abril de 2015

motos sin humo







La solución al problema de la movilidad urbana contaminante puede haber comenzado con la Smartscooter, específicamente con el negocio de intercambio rápido de baterías, abierto en Taipéi. Un programa piloto se inicia esta semana, con un lanzamiento comercial previsto para este verano.

El peso de las baterías de esta scooter eléctrica no llega a los diez kilos, por lo que un conductor sólo tardaría seis segundos en cambiar su batería agotada por una cargada. La idea es que las estaciones sean pequeñas, asequibles y fáciles de poner en suficientes lugares. Si un conductor no puede llegar fácilmente a una estación de intercambio, o llega y no hay baterías completamente cargadas, la idea está muerta. Gogoro, la empresa que ha lanzado esta scooter, iniciará un despliegue agresivo de estaciones de intercambio; posible gracias a su pequeño tamaño y su bajo coste (menos de 10.000 USD).

La compañía optó por iniciar su trabajo en Taipéi en gran parte debido entusiasmo de la ciudad para convertirse en una ciudad inteligente (ha instalado más de 10.000 puntos de acceso WiFi y más del 90 por ciento de los hogares tienen acceso a Internet) y a que la ciudad apoya a la empresa ofreciendo beneficios fiscales por la compra de vehículos eléctricos y aparcamientos preferentes.

La gran duda está en el público que comprará esta moto, cuyo posicionamiento de elegante podría suponer un precio de venta demasiado elevado.

W I R E D

sábado, 4 de abril de 2015

natillas maruja



























I N G R E D I E N T E S
- Una cucharada de Maizena (harina fina de maíz).
- Dos cucharadas de azúcar.
-Un litro de leche.
-Tres huevos.
-Canela en polvo.
-La cáscara de un limón.
-Una bolsa de bizcochos soletas.

P R E P A R A C I Ó N
Se disuelve la harina en una taza de leche. Bien disuelta para que no haga grumos.
Se baten las yemas y claras de los huevos con las dos cucharadas de azúcar.
Se le añade la leche a todo y se pone al fuego.
Se mueve sin parar con una cuchara de palo. Se echa la cáscara de un limón de una pieza.
Sin parar de mover siempre en el mismo sentido, vemos cómo se va evaporando el agua y se va concentrando la leche con los huevos.
Cuando están cuajadas a nuestro gusto, se apartan del fuego ¡sin parar de mover! (esto es muy importante).
Seguimos moviendo un buen rato. Retiramos la cáscara de limón.
Preparamos una fuente con las soletas en el fondo. Echamos las natillas encima. Las soletas flotarán ya cubiertas.
Espolvoreamos la canela por encima y dejamos enfriar.
Las metemos en el frigo para comerlas fresquitas.

viernes, 3 de abril de 2015

la bicicleta de tolstoi




Mientras algunos dicen que nunca se es demasiado viejo para aprender algo nuevo, otros piensan que no se puede enseñar a un viejo perro nuevos trucos. Pero tenemos algunos estudios de casos de celebridades. Un blog de New York Times publicó sobre cuatro iconos culturales y un héroe de guerra que aprendieron nuevas habilidades ya mayorcitos. Miles Davis empezó a boxear cuando la mayoría de los boxeadores están colgando sus guantes. Ayn Rand, de unos 60 años, empezó a coleccionar sellos. Marie Curie aprendió a nadar a los 50 años. Y el gran novelista León Tolstoi dio su primer paseo en bicicleta con 67 años. The Times lo relata así:
"Solo un mes después de la muerte de su hijo Vanichka, de siete años, él todavía estaba de duelo, la Sociedad de Moscú de Amantes de los Velocípedos le proporcionó una bicicleta gratis e instrucción por los senderos del jardín de su finca. Se convirtió en un devoto, dando paseos después de sus tareas de la mañana. "El conde León Tolstoi. . . Ahora monta la bicicleta", declaró la revista Scientific American en 1896," ante el asombro de los campesinos de sus tierras".

jueves, 2 de abril de 2015

primaveras obámicas

El Gobierno de EE UU levantó el martes el bloqueo a la entrega de aviones de combate, misiles y tanques al régimen del general Abdelfatá al Sisi que había impuesto en octubre de 2013 como castigo por la represión tras el golpe de Estado —encabezado por Al Sisi— que derrocó a Mohamed Morsi, el primer presidente elegido democráticamente en Egipto. El presidente Barack Obama se lo comunicó por teléfono a Al Sisi y le garantizó que seguirá pidiendo al Congreso una ayuda militar anual de 1.300 millones de dólares (1.200 millones de euros) a Egipto, que también quedó parcialmente suspendida tras el golpe de julio de 2013 contra el islamista Morsi.

Según Human Rights Watch, las autoridades egipcias detuvieron a más de 40.000 personas tras el golpe de Estado. El régimen ha aumentado la represión a ONG y ha autorizado juicios militares en casos de terrorismo que los activistas consideran un modo de suprimir protestas.

JOAN FAUS Washington El País 1 ABR 2015

ilustres españoles: josé menéndez


Le decían "el Chancho Colorado", tenía un pasado de soldado en el Ejército británico y sin importar cuánto hubiera tomado siempre le daba a lo que apuntaba con su rifle. El escocés Alexander Mc Lennan llegó a Tierra del Fuego en 1895 para administrar la estancia Primera Argentina y rápidamente encontró una respuesta para tratar a los indígenas del lugar: Mejor meterles bala. Así lo hizo. Desde el año que llegó lideró un sangriento exterminio de los selk’nam que vivían en las tierras de sus patrones. Cuando 12 años después se retiró, recibió un reloj de oro comprado en Europa de su jefe, el poderoso José Menéndez.

Nacido en Asturias en 1846, Menéndez llegó a Punta Arenas en 1875, después de haberse entrenado como comerciante en La Habana y Buenos Aires. Tenía 29 años y era ambicioso. Junto a Mauricio Braun, su yerno, llegó a ser casi el dueño de la Tierra del Fuego. Aunque las leyes de colonización permitían a los extranjeros tener máximo 30 mil hectáreas, él tuvo millones. Hábil y codicioso, su vida es relatada por el historiador español José Luis Alonso en la biografía "Menéndez. Rey de la Patagonia".

"Siguiendo el hilo biográfico de José Menéndez, trato de contar la historia de la violenta colonización de la Patagonia", dice Alonso, de paso por Chile.


Relato de un paisaje brutalmente intervenido, Alonso combina la narración de la rapidísma extinción de los pueblos kawésqar, aonikenk, yámana y selk’nam tras las llegada de extranjeros, con la formación del imperio de Menéndez: la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, que fundó junto a Mario Braun, dominaba casi toda la parte chilena del territorio. La argentina también la compartía con los Braun. Allá y acá, las ovejas desplazaron a los guanacos.

Controvertido en sus días por el trato a los jornaleros y especialmente a los indígenas -"los consideraba molestos intrusos", dice Alonso-, Menéndez se enfrentó a los misioneros salesianos. Su director religioso Giussepe Fagnano lo acusó en la prensa de impulsar la desaparición paulatina de los indios a través a la costumbre de los estancieros de pagar una libra esterlina por cada oreja indígena entregada.

Aunque Menéndez es considerado parte de un grupo de empresarios que levantó Magallanes, Alonso desmitifica esa idea. "Historiadores chilenos y argentinos han demostrado que no solamente no contribuyeron al progreso regional, sino que supusieron un freno. Entorpecieron el desarrollo al acumular toda la tierra y orientarlas exclusivamente a la producción lanera para el mercado británico", dice.

Fiel a la monarquía española hasta el final de sus días, Menéndez murió en 1917 en Buenos Aires, en medio de una agria disputa con sus hijos por su herencia: "Ese fue su mayor golpe, haber creado un imperio inmenso del que al final se vio desposeído por sus propios hijos", dice Alonso.


Roberto Coreaga. La Tercera. Cultura. 10/08/2014








Autor: José Luis Alonso Marchante
Año Edición: 2014
Editorial: Catalonia
ISBN: 978-956-324-307-9
Páginas: 352
Dimensión: 15 x 23
Peso: 525.00

miércoles, 1 de abril de 2015

los selk'nam de alberto maría de agostini


Selk'nam en 1910
Selk'nam de la región entre Río Grande y el lLago Yehuin en la Isla Grande
de Tierra del Fuego , entre 1910 y 1920
Selk'nam en la zona del Lago K'ámi de la Isla Grande
de la Tierra del Fuego, en 1915
Selk'nam frente a la Misión Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria, en la
costa atlántica de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en 1923
 Grupo Selk'nam con Pacheck en primer plano, entre Río Grande y Lago
Yehuin, en la Isla Grande de Tierra del Fuego, en 1915
Pacheck sentado (segundo de izquierda a derecha) en 1915
Selk'nam en la zona del Lago K'ámi, en la Isla Grande de Tierra del Fuego,
en 1915


Alberto María de Agostini nació en Pollone, Italia , en noviembre de 1883. Su cercanía a los Alpes influyó en su amor a la montaña y su espíritu aventurero. Con 26 años se hizo sacerdote de la Orden Salesiana y partió como misionero a la Tierra del Fuego. Allí se desarrolló como antropólogo, fotógrafo, geólogo, etnólogo y alpinista. En 1910 inició su labor misionera, aprovechando su tiempo libre para la exploración de las tierras magallánicas. Exploró la Tierra del Fuego y la Patagonia siempre cargado con sus cámaras fotográficas y con ayuda de guías locales en la escalada de montañas. A los sesenta años conseguirá su mayor logro alpinístico, la escalada del monte San Lorenzo (3706m) con el que terminaría su carrera alpinística.

Su legado consta de numerosas fotografias y 22 libros sobre la Patagonia y sus montañas, destacando: Guía Turística de Magallanes y Canales Fueguinos y Guía Turística de los Lagos Argentinos y Tierra del Fuego, escritos entre 1924 y 1960, Ande Patagoniche - viaggi di esplorazione nella Cordigliera Patagonica australe, de 1949, Trent'anni nella Terra del Fuoco, publicado en 1955, y Sfingi di ghiaccio (Esfinges de hielo), de 1958. Además de los libros existe una increíble cantidad de artículos y ensayos aparecidos en diarios y revistas en Italia, la Argentina y Chile. Y las películas Tierras Magallánicas (1933) y Patagonia (1915-1928).

En sus primeros años de estancia en la Tierra del Fuego documentó la vida de los selk'nam a los que se dedicó a evangelizar, pero también a defender contra la persecución despiada y sin tregua de los estancieros (emigrantes colonos que se adueñaron de la tierra y se asentaron como ovejeros). Lo cierto es que muy pocos selk'nam sobrevivieron en la misión salesiana de Isla Dawson, donde llevaron 3000 selk'nam para que dejaran sus territorios libres.

Sus mapas, fotos y filmaciones pueden verse en el Museo Salesiano Maggiorino Borgatello de Punta Arenas, junto a objetos de los indios fueguinos y las colecciones de flora y fauna del coadjutor Ángel Renové.