jueves, 24 de abril de 2014

en el mercado de abastos de santiago





El Mercado General o de Abastos de Santiago de
Compostela, es un un complejo de granito de dos grupos de cuatro edificios iguales y adosados de tres naves, construido en 1941. La nave central de cada uno de ellos es más alta y con ventanas laterales para iluminar, en las laterales están los puestos, dándole al conjunto un aspecto de abadía industrializada, como una especie de empresa manejada por monjes.

Lo más interesante para mí es su exterior, con esa piedra verdeada por el musgo y donde señoras rojas quemadas por el sol y sentadas en cajas de madera venden sus productos traídos del monte. Pareciera que araron también su cara de la de arrugas que tienen. Llevan un pañuelo tapándoles la coronilla y el cuello, que deja ver sus flequillos. Los hombres llevan boina. Los quesos de tetilla expuestos forman un paisaje montañoso amarillo. Hay cajas y sacos con hortalizas y verduras. También hay miel, vinos y aguardientes caseros.

Al dibujarlas, alguna sale huyendo y otras se quitan el pañuelo. Cuando llega la más desconfiada a ver el dibujo y da su aprobación, quedamos como amigos. No pasa nada.



El mercado tiene dos restaurantes de menús baratos, El Hispano y La Churrasquita, y dos cafeterías, La Radio, con una colección de radios antiguas, y Embora Café, del que más vale usar su terraza pues el interior es oscuro y siniestro.


ganaderos de santiago






Para no intimidar a los ganaderos del Mercado de Ganado de Santiago de Compostela, saqué un cuaderno de bolsillo y, discretamente, los dibujé sin gastar mucho tiempo en ello. El último es de la cafetería.

miércoles, 23 de abril de 2014

mercado de ganado de santiago








En una visita a Santiago en marzo de 2008, me acerqué al Mercado de Ganado que se celebra los miércoles. Aunque había caballos, ovejas, cabras y cerdos, los animales que se vendían y compraban eran fundamentalmente vacas.

Los ganaderos llevaban un guardapolvos azul y, muchos de ellos, boina. Me daban la espalda cuando saqué la máquina de fotos. Así que decidí dibujar.

La cosa cambió. Incluso hubo algún ganadero que me colocó su vaca para ser inmortalizada.


Santiago pierde su vieja feria de ganado. El anuncio por parte del Ayuntamiento de Santiago de trasladar la feria de ganado a las instalaciones de la Semana Verde de Silleda antes de 2012 ha despertado las quejas y protestas por parte de los usuarios del conocido como mercado de Amio. Los ganaderos que semanalmente acuden a la feria no comprenden cómo desde el Ayuntamiento compostelano no se ofrece una mayor resistencia ante el hecho de que una actividad con 120 años de historia y que mueve más de un millón de euros semanales abandone la ciudad con el beneplácito del alcalde de la capital gallega, Gerardo Conde Roa. 
ZORAIDA RIAL Santiago EL PAÍS 22 NOV 2011

cuadernos viajeros



Los cuadernos son aquello que me mantienen en contacto con ese viajar más despojado de elementos tecnológicos, con el viajar “de antes”, con el viajar como algo más personal y no tan público. Un cuaderno recibe todo tipo de frases, desde la más íntima hasta la más ridícula; un cuaderno se escribe a mano y permite deducir el estado de ánimo de la persona en el momento de escritura; no es necesario prender un cuaderno, basta con abrirlo y elegir una página, tampoco es necesario Guardar Como, ya que las palabras no se borran aunque el cuaderno se cierre. En un cuaderno puedo dibujar, tachar, pegar papeles, poner colores, hacer borrones, ser prolija y desprolija. Sé que tengo un elemento que me permite huir de toda esa vorágine de información, de tanta velocidad y tanta tecnología: mi cuaderno viajero.

Viajando por ahí. Aniko Villalba


martes, 22 de abril de 2014

gil de biedma en manila







En 1956, el poeta catalán Gil de Biedma acaba de llegar a Filipinas como abogado de la Compañía de Tabacos de Filipinas, negocio de su familia. Tiene 26 años y mucho mundo, pero aún le queda asomarse de verdad a todos los abismos de su identidad.

Como abogado de la compañía Tabacalera, Gil de Biedma realiza un informe sobre la administración general en las islas y su legislación. Un documento frío y burocrático donde nada podría intuirse del profundo mundo interior de este abogado de buena familia. Ese informe-radiografía de la Compañía de Tabacos de Filipinas lo incluirá el propio Gil de Biedma en el diario que escribió durante su estancia de seis meses en Manila.

El inventario es un paréntesis que suena a juego, al Biedma de luz y día, al hombre respetable que se esconde tras esa niebla de humo de tabacos exóticos que le oculta en la noche. En el diario surge otro personaje, una especie de Ulises que navega por mares inciertos. Las islas de Circe lo titula y es cierto que tiene mucho de odisea mitológica. El poeta se rinde a los cantos de sirena y las seducciones de la carne. Se sumerge con placer sórdido en los bajos ambientes de Manila donde encuentra a amantes de una noche. Gil de Biedma confiesa y desvela su homoerotismo y los encuentros con jóvenes que viven en covachas. Olor a sábanas usadas, barro, pieles sucias, sudor y semen. Y, aunque el poeta regresa a su confortable habitación siente la mala conciencia del burgués.

El poeta cae rendido en el exotismo del paisaje humano. «Mi gusto por los malayos me embriaga», escribe. Bebe vino de nipa con jóvenes hermosos vestidos con blusones de jusi y sinamay. Y queda hipnotizado por las fiestas o describe una pelea de gallos en Mindoro. En el diario aparecen también alcahuetes y prostitutos entre los tagalos, negros y efebos de Cebú. «Entretengo la tarde leyendo y escribiendo. Alivia escapar por unas horas del vertiginoso tobogán erótico en el que estoy subido y no sé adónde me llevará a caer, pero sospecho que no en blando», anota.


La tercera parte vuelve a subrayar el carácter mitológico de este viaje: De regreso en Ítaca. En estas páginas relata su regreso a España y su convalecencia de una tuberculosis en la casa familiar de la Nava de la Asunción (Segovia). Atrás quedan los días de Pagsanján. Es entonces cuando piensa y reflexiona mientras cae la tarde fría en el caserón que huele a muebles antiguos y a memorias familiares. Y Gil de Biedma se da cuenta de que la juventud ya es pasado y que un reloj empieza a contar las horas con urgencia: «Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde...».

El diario "Retrato del artista en 1956" es un libro póstumo, ya que se publicó en 1991. Sus páginas tienen momentos deslumbrantes en los que asoma un joven poeta que ha decidido mojarse en el charco de la vida.



Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde ­
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos ­
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

No volveré a ser joven. Jaime Gil de Biedma.

cuadernistas XX, cuadernos de viaje


Oliver Jeffers



Boceto Parque Nacional de las Montañas Rocosas por Chandler O'Leary
Chandler O'Leary



Lewis Trondheim


Luis Pérez Ortiz LPO


Julianna Brion

Stephen Gardner

Nicolas André

Kiah Kiean



Maxi Bearzi

Miguel Navia

Jack Kerouac

Nelson Paciencia

Filipe Almeida






Fernando Tavora

Fernando Benito

Ricardo Siri Liniers

Juan María Josa

Daniel Blaufuks

Keith Miller



Benoît Guillaume

Ricardo Azcargorta





Jillian Tamaki

Thomas Cian

Emmanuel Prost

Juan Pablo Suárez

Louis Nicolas


 

lunes, 21 de abril de 2014

el rotulador de anselmo




Resulta que el Pelu es una gran aficionado a los rotuladores. Me regala uno de trazo grueso y suave, pero de tinta no resistente al agua. Sin pensarlo más saco mi cuaderno de bolsillo y dibujo a la gente que tiene en el bar. Después lo mojo con cerveza, literalmente.