viernes, 28 de febrero de 2020

nuevo café federal

En la tranquila plaza del Conde de Barajas está este agradable café lleno de guiris con sus ordenadores portátiles en una mesa de trabajo en que aprovechar su wifi gratuito. Ideal para desayunar o merendar con un buen café, cookies y tartas, con vistas a esta hermosa plaza. Es un nuevo local con los criterios del de la plaza de las Comendadoras, con un bonito sótano años 50. La terraza en plena plaza mola. Capuccino a 2 euros.

jueves, 27 de febrero de 2020

toña y felipe en panta rhei

Presentando su novela gráfica Del Trastévere al Paraíso, Reservoir Books, Barcelona 2020.

miércoles, 26 de febrero de 2020

café del gato





Este café bar es de lo más interesante del Paseo de Extremadura, en el número 33. En su gran salón se juntan todas las generaciones, razas y países del barrio. Se pueden ver jovencitos, abuelas y bebés. Tiene varias cabeceras de periódicos para leer. La caña con tapa la despachan a 1,30 euros en la mesa y, cosas que pasan, el café más caro, a 1,40. Un lugar para ir sin prisas.

lunes, 24 de febrero de 2020

el café del patio

El acceso a este lugar tan flipante es por el precioso portal neoclásico de la finca de vecinos del número cinco de la calle Conde de Romanones, junto a Tirso de Molina. Al fondo llegamos a un patio octogonal donde está la terraza de este romántico, tranquilo y acogedor café, con mucha madera y ladrillo viejo. Está bien para tomar café; pero, en lo que se refiere a la cerveza, no tiene ni grifo, ni tapas decentes para acompañarla, a pesar de poseer cocina, pues tiene un menú diario. La música está bien y la chica es simpática. Sigue el horario comercial de las tiendas de alrededor. Como su propio nombre indica, más que bar, es un café, un café muy agradable para desayunar en Madrid.

mestanceños asesinados en la posguerra

En el Penal de El Dueso fueron internados unos 7500 presos. Se ejecutaron más de un millar
de sentencias de muerte.


Dionisio Aragón González, muerto en la prisión de El Dueso (Cantabria) el 10 de septiembre de 1942, con 38 años de edad, casado, militante de UGT, que se ganaba la vida de dependiente.

Urbano Carrilero Gómez, muerto en prisión en Almodóvar del Campo el 10 de julio de 1940, con 63 años de edad, viudo, militante del PSOE y el PCE y agricultor.

Antonio Ciudad Duque, muerto en la prisión de Ciudad Real el 4 de octubre de 1940, con solo 23 años, soltero, militante de UGT y labrador.

Cristóbal Clemente Bastante, muerto en la prisión de Córdoba el 30 de julio de 1941, con 38 años.

Julio García Castellanos, muerto en la prisión de Albatera (Valencia) el 5 de noviembre de 1942, con 48 años, casado, labrador, militante de UGT y alcalde pedáneo.

Ambrosio Gijón Bermejo, muerto en la prisión de la Isla de San Simón, de Vigo, con 78 años de edad, viudo, labrador y militante de Izquierda Republicana.

Hermenegildo López Sánchez, muerto en la prisión de El Dueso el 16 de mayo de 1941, campesino de 43 años de edad.

Presos republicanos en la Cárcel Provincial de Ciudad Real.
Francisco Madero Cruz, muerto en la prisión de Almodóvar del Campo el 3 de marzo de 1941, casado y con 37 años de edad.

Julián Pellitero Correal, muerto en la prisión del Puerto de Santa María (Cádiz) el 22 de enero de 1942, minero, casado y con 34 años.

Andrés Romero Fernández-Pacheco, muerto en la prisión de El Dueso el 7 de junio de 1941, jornalero militante de la CNT, con 44 años.

José Yagüe Pellitero, fusilado en Ciudad Real, con solo 34 años, el 31 de enero de 1942, labrador y presidente de la Confederación Nacional del Trabajo.

Todos ellos, como consecuencia de la represión franquista, asesinados en los primeros años de la paz. Once de los casi 4000 muertos en la provincia de Ciudad Real, víctimas de la violencia represiva del nuevo régimen. Por lo mucho que sufrieron ellos y sus familiares sin razón ninguna, merecen salir del olvido, del silencio, para que todo el mundo los recuerde como se merecen.

Fuente: Para hacerte saber mil cosas nuevas. Ciudad Real 1939, de Julián López García, María García Alonso, Jorge Moreno Andrés, Alfonso Villalta Luna, Tomás Ballesteros Escudero y Luis F. Pizarro Ruiz. Universidad Nacional de Educación a Distancia. Madrid 2019.

domingo, 23 de febrero de 2020

los hervideros de la fuensanta en 1900





Mientras en la mayoría de los pueblos de la provincia no llegaría el agua corriente hasta finales de los sesenta, muy cerca, entre Valenzuela y Cañada, en el municipio de Pozuelo de Calatrava, ya existía en 1900 un balneario con duchas y baños. Era el balneario llamado Hervideros de la Fuensanta que, aprovechando un manantial de aguas termales bicarbonatadas, tenía un estanque con gradas de piedras calizas y unas estancias para albergar a los bañistas. Era uno de los más afamados del centro de España por su alta concentración de CO2 en sus aguas termales, lo que hacía que bulleran como hirviendo, de ahí su nombre.

Este manantial está ligado a la actividad hidrotermal asociada al volcanismo reciente del Campo de Calatrava, especialmente importante en la fosa tectónica de El Chorrillo que se prolonga en dirección NW-SE, desde Ciudad Real hasta Aldea del Rey. En ese accidente tectónico aparecen, además de los Hervideros de la Fuensanta, una alineación de hervideros y manantiales termales entre los que destacan los Baños de la Sacristanía (Calzada de Calatrava), el Hervidero y la Fuente de El Chorrillo, Los Baños de San Cristobal y los hervideros de Villafranca (Pozuelo de Calatrava) y los baños del Barranco y Chico y el Baño de la Fontecha (Aldea del Rey).

Como vemos en las fotos, las instalaciones eran de grandes dimensiones e incluían el hospedaje, cocinas y comedores, patios y jardines de ocio, baños y duchas, capilla y fuente de agua agria y herrumbrosa, con un sabor de cerveza floja, para beber. Actualmente están arruinadas, después del deterioro al ser poco a poco abandonadas durante la decadencia de los balnearios en la primera mitad del siglo XX, y finalmente perdidas, desde que en 1994 se abriera un pozo en el Jabalón que secó el manatial y las ocuparan una granja ganadera.

En el siglo XVII, el Doctor Limón, de Puertollano, ya habla de los hervideros del Xabalón, aunque dando poca importancia al que nos ocupa. A pesar del ninguneo institucional, la gente de la comarca los usa para acabar con sus males. Se bañaban desnudos sin orden ni pauta médica, lo que hizo que la concurrencia aumentara y no pudo menos que introducirse en ellos el desorden y la indecencia. En el siglo XVIII, el Infante Don Gabriel, dueño de la Dehesa de Villafranca, donde se encuentran, manda construir un estanque cuadrado con cinco gradas alrededor y unas mínimas instalaciones. La gente usaba los carros para guarnecerse y el guarda una choza. En 1817, el Doctor José Torres no obtiene la plaza del balneario de Ledesma en oposición, pero alcanza tan alta nota que lo destinan al de Fuensanta, aún no construido. Se levantarán sus instalaciones dos años más tarde. En el año 1818 se habrían bañado allí unas 6000 personas, según informe de la visita del Doctor Bañeza, sorprendido de que un sitio con tantas incomodidades pudiera atraer a tanta gente. En 1819 se construye una casa, se excava y se entuba el manatial. Los planos de Isidro Velázquez, hoy perdidos, correspondían a un soberbio proyecto que le valió el sobrenombre de El Escorial Hidrológico; pero nunca se realizó. Solo se hizo una casa pequeña, las Guerras Carlistas paralizaron las obras. En 1833 los hervideros pasan a manos públicas, el Tesoro Público sería el dueño del de Fuensanta. En 1837, la partida de Palillos aterroriza la comarca.  Los comandantes carlistas de la provincia suspenden los baños. El 7 de junio de 1840, la partida de Palillos, ya muerto su líder, arrasaron los Hervideros quemándo las instalaciones y talando casi todos los olmos plantados veinte años antes. En 1841 visitaron los Hervideros 3000 bañistas, volviendo a los carros y chozas, más romeros que enfermos.

En la segunda mitad del XIX la burguesía urbana los adquiere en subasta. Finalmente, Francisco Coello los compra con ánimo de lucro. En 1859 se señala que sus pocas habitaciones solo se podían ocupar con recomendación y pagándose como gabinetes de lujo. Construyó dos edificios: uno de habitaciones llamado Triana y otro de fonda, los dos de pésimo gusto, según comentarios de la época. Los problemas financieros de Coello hacen que la venda en subasta, a la que no se presenta ningún postor. Pasó a manos de Andrés Arango, el prestamista. Arregla desperfectos, cambia de director médico y los arrienda. En 1877 acudieron 482 enfermos, la mayoría de Ciudad Real. En el 78 fueron vendidos a un almagreño, José Benítez Nieto, que con importantes obras, basadas en sus visitas a otros balnearios, logra un importante prestigio y desarrollo para los Hervideros. En el 79, a pesar de la subida de precios, se duplicó la concurrencia. En el 80 continúan las mejoras y se plantan muchos árboles. Benítez sigue sus mejoras con un gran esfuerzo económico: se trae el agua potable. En el 85 una epidemia de cólera provoca que no haya clientes. En el 89 muere el propietario. Su viuda lo renueva, aunque el paludismo retrae las visitas. En el 93 aumenta la concurrencia. La propiedad de los hijos supone un cambio de director médico y un aumento de concurrentes acomodados, ya con duchas y pararrayos. Al fin de siglo se han hecho más obras de seguridad, solo queda traer el teléfono. No se paró de hacer mejoras, aunque sin llegar nunca al proyecto de Isidro Velázquez, en 1900 tenían el maravilloso aspecto que muestran las fotos.

Fuentes:
Fotos Archivo UCLM
Texto: Los Hervideros de Fuensanta, historia de sus orígenes y desarrollo en el siglo XIX, de José Luis Barrera Morate

bodegas casas



Bodegas Casas, fundada en 1923 por el abuelo del actual encargado en la Avenida Ciudad de Barcelona 23, mantiene las tinajas de Valdepeñas, el vermut de grifo, la cerveza bien tirada y las tapas frías. Los precios y el servicio están bien. Aún se mantiene la barandilla que separaba el bar, en que solo había hombres, y la bodega de venta a granel, donde podían pasar las mujeres. En el número 57 de la misma calle hay otra sucursal inaugurada en 1975.

sábado, 22 de febrero de 2020

casa martín

Fundada en 1940, esta taberna clásica de Madrid, enfrente del Retiro, en Menéndez Pelayo 17, ha conservado su aspecto original, para regocijo de nostálgicos como servidor. Las cervezas bien tiradas y de Mahou. En cuanto a tapas, depende de cómo te pille la cosa, uno no elige y le pueden caer unos pequeñitos filetes rusos o unas cuantas aceitunas. La cocina abre a las ocho de la noche.  Es famosa su tortilla de patatas. La caña te la cobran a 1,65 euros. Es ideal como parada después de pasear por el retiro.

viernes, 21 de febrero de 2020

alex y yésica en el uskar bar

Hoy es domingo y en el Uskar, en Alonso Barco 11, sacan una extraña paella de cerdo. Tienen buenas opciones de cervezas de barril, pero Yésica no está de buena leche y la cosa está tirante (vasos rotos, voces altas, conversaciones de camareros...) menos mal que está Álex. 1,50 la caña. No tiene uno por qué venir.