jueves, 2 de abril de 2015

ilustres españoles: josé menéndez



Le decían "el Chancho Colorado", tenía un pasado de soldado en el Ejército británico y sin importar cuánto hubiera tomado siempre le daba a lo que apuntaba con su rifle. El escocés Alexander Mc Lennan llegó a Tierra del Fuego en 1895 para administrar la estancia Primera Argentina y rápidamente encontró una respuesta para tratar a los indígenas del lugar: Mejor meterles bala. Así lo hizo. Desde el año que llegó lideró un sangriento exterminio de los selk’nam que vivían en las tierras de sus patrones. Cuando 12 años después se retiró, recibió un reloj de oro comprado en Europa de su jefe, el poderoso José Menéndez.

Nacido en Asturias en 1846, Menéndez llegó a Punta Arenas en 1875, después de haberse entrenado como comerciante en La Habana y Buenos Aires. Tenía 29 años y era ambicioso. Junto a Mauricio Braun, su yerno, llegó a ser casi el dueño de la Tierra del Fuego. Aunque las leyes de colonización permitían a los extranjeros tener máximo 30 mil hectáreas, él tuvo millones. Hábil y codicioso, su vida es relatada por el historiador español José Luis Alonso en la biografía "Menéndez. Rey de la Patagonia".

"Siguiendo el hilo biográfico de José Menéndez, trato de contar la historia de la violenta colonización de la Patagonia", dice Alonso, de paso por Chile.


Relato de un paisaje brutalmente intervenido, Alonso combina la narración de la rapidísma extinción de los pueblos kawésqar, aonikenk, yámana y selk’nam tras las llegada de extranjeros, con la formación del imperio de Menéndez: la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, que fundó junto a Mario Braun, dominaba casi toda la parte chilena del territorio. La argentina también la compartía con los Braun. Allá y acá, las ovejas desplazaron a los guanacos.

Controvertido en sus días por el trato a los jornaleros y especialmente a los indígenas -"los consideraba molestos intrusos", dice Alonso-, Menéndez se enfrentó a los misioneros salesianos. Su director religioso Giussepe Fagnano lo acusó en la prensa de impulsar la desaparición paulatina de los indios a través a la costumbre de los estancieros de pagar una libra esterlina por cada oreja indígena entregada.

Aunque Menéndez es considerado parte de un grupo de empresarios que levantó Magallanes, Alonso desmitifica esa idea. "Historiadores chilenos y argentinos han demostrado que no solamente no contribuyeron al progreso regional, sino que supusieron un freno. Entorpecieron el desarrollo al acumular toda la tierra y orientarlas exclusivamente a la producción lanera para el mercado británico", dice.

Fiel a la monarquía española hasta el final de sus días, Menéndez murió en 1917 en Buenos Aires, en medio de una agria disputa con sus hijos por su herencia: "Ese fue su mayor golpe, haber creado un imperio inmenso del que al final se vio desposeído por sus propios hijos", dice Alonso.


Roberto Coreaga. La Tercera. Cultura. 10/08/2014








Autor: José Luis Alonso Marchante
Año Edición: 2014
Editorial: Catalonia
ISBN: 978-956-324-307-9
Páginas: 352
Dimensión: 15 x 23
Peso: 525.00

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