miércoles, 25 de mayo de 2016

niños asesinados tapados con dinero

El 14 de de abril de 1996, en Port Alberni, Marion y Virginia Coleman, de la oficina del Consejo General de La Iglesia Unida de Canadá, con su talonario de cheques, se reunen con los líderes de las llamadas primeras naciones en la Iglesia Unida de San Andrés, la antigua morada del Reverendo Kevin Annett D., recientemente despedido sin causa y amenazado con expulsarlo desde que imprudentemente empezara a hacer preguntas sobre los niños indios desaparecidos en dicha escuela.

Virginia Coleman lanza su oferta: "La Iglesia está dispuesta a proporcionar una compensación monetaria a un número limitado de nuestros antiguos alumnos de las escuelas residenciales", declara, sin apartar los ojos del guión cuidadosamente redactado por su abogado. "Pero hay dos condiciones a nuestra oferta.  La primera condición es que debe estar de acuerdo para restringir su litigio para cuestiones de lesiones personales y no a asuntos de naturaleza penal, tales como la supuesta matanza de estudiantes. Y la segunda condición es que debe disociarse a sí mismos de Kevin Annett y sus afirmaciones de asesinatos en la escuela residencial Alberni".

Nuestro fiel observador, Bruce Gunn, se mostró sorprendido por la velocidad con la que el augusto cuerpo de dirigentes aborígenes engulleron el trato. Nelson Keitlah, Cliff Atleo y todos los demás del NTC (Nuu-Chah-Nulth Tribal Council) que estuvieron presentes esa noche se tragaron lo que se les ofrecía, después de, por supuesto, exigir un edulcorante añadido en forma de ciertos beneficios considerables que se generaría a sí mismos personalmente como parte de la disposición en la trastienda.

Aquellos que de vez en cuando se preguntan por qué ningún político nativo de Canadá ha sido llamado nunca para un procesamiento penal de las iglesias que mataron a 60.000 de sus propios familiares deben tener en cuenta la reunión de Port Alberni, de 14 de abril de 1996, el Acuerdo sobre la ocultación posterior del Genocidio en Canadá por las iglesias que hicieron la matanza y sus cómplices que se llaman a sí mismos "líderes de las Primeras Naciones".

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