martes, 11 de agosto de 2026

el horno neandertal

Los neandertales utilizaban de forma común la brea o pez de abedul como adhesivo para enmangar piezas líticas en la madera, como la punta de las lanzas, e incluso como masticables, posiblemente medicinales. Sin embargo, no se sabía cómo podían obtener esta brea. Los trabajos teóricos distinguían dos métodos: uno simple y poco productivo, por combustión al aire libre de las cortezas de abedul, y otro más complejo que requiere el calentamiento anóxico de los trozos de abedul. Es decir, mediante trozos de madera enterrados que se calentaban con un fuego para que exuden la resina y no puedan arder al quedar aislados del oxígeno. Si utilizaban un método u otro tiene además grandes implicaciones sobre su capacidad cognitiva, porque el más complejo requiere de un importante grado de organización y práctica.
Un análisis realizado por espectroscopía infrarroja, cromatografía de gasas acoplada a espectrometría de masas y tomografía microcomputarizada, reveló la presencia de sustancias como la suberina y otras que sugieren que la brea fue obtenida por destilación de corteza de abedul en condiciones de baja concentración de oxígeno, probablemente bajo tierra.

Un equipo de científicos descubrió en 2024, en la cueva de Vanguard, en Gibraltar, una estructura que es compatible con los estudios teóricos de calentamiento anóxico (en atmósfera reductora). La estructura parece un simple hoyo, y esa sencillez posiblemente haya hecho que no fuera identificada anteriormente. Sólo a través de multitud de análisis y de la colaboración de un equipo multidisciplinar se ha conseguido demostrar su uso como cámara de calentamiento anóxica. Creaban un hoyo o estructura enterrada donde la materia prima se calentaba de forma controlada con oxígeno muy limitado para evitar que se quemara y lograr que la resina se condensara. El descubrimiento se ha producido en esta cueva, que forma parte del ‘Complejo de las Cuevas Gorham´s’, reconocidas como Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2016. Este complejo ha vuelto a demostrar que es capaz de preservar auténticas instantáneas de las actividades humanas del pasado debido al rápido avance de una duna que fue sellando sus restos.

Para demostrar que la estructura creada por los neandertales es viable se han desarrollado metodologías e incluso se ha completado un ejercicio de arqueología experimental. Por los indicios geoquímicos y de polen fósil obtenidos se ha interpretado que la resina se obtenía a partir de jaras pringosas (cistus ladanifer) en lugar de abedul, un árbol más raro en latitudes mediterráneas de la época. Es conocido, que hasta el pasado siglo XX, de las jaras se obtenía aceite de ládano para ser usado como perfume, jarabe para la tos o como antiséptico con un método muy similar al descrito en el estudio.

Este proyecto, liderado por el Museo de Gibraltar, la Universidad de Murcia y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC), y con la participación de la Universidad de Sevilla, establece un precedente en la comprensión de la capacidad tecnológica y organizativa de los neandertales, abriendo nuevas oportunidades para identificar y analizar estructuras similares en otros yacimientos.

También denota como el paso del nomadismo a los asentamientos más estables supone la creación de infraestructuras más complicadas, Si la arcilla húmeda se hubiera usado en esta especie de horno de hoyo, o de pozo, hubiéramos tenido la primera cerámica, no necesariamente ligada a la agricultura, sino al sedentarismo, como demuestra la cultura paleolítica Jōmon.

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