sábado, 17 de octubre de 2020

pijos irreverentes con varices en una galería de joyas





Hace poco me compré una camiseta. No suelo comprar muchas cosas, pero ésta llevaba dibujado a un hombre nómada en bicicleta, con botellas de cerveza, tazas, una tabla de surf, un skate, un saco de dormir y un perrito. De alguna manera me vi a mí mismo reflejado en ella. Esta camiseta en particular tiene una conexión especial entre mi pasado y mi presente. Cuando la vi me vinieron a la mente todos los recuerdos que de alguna manera me han llevado hasta este punto exacto de mi vida.

Justo en este momento estoy buscando una vivienda-estudio en Madrid, algo de mi propiedad que en cierto modo me ate a esta ciudad que tan bien me ha acogido a mí y a mi obra desde que vine a estudiar Bellas Artes, y una galería empezaba ya a exponer y vender con tanto éxito mi obra. Tras dejar mi pueblo perdido en el sur de Italia y emigrar con mi familia a Milán, a los 20 años me inicié, sin saberlo, a un peregrinaje alrededor del mundo, viviendo donde sentía que tenía que vivir en cada período. En principio fueron Falmouth y Dundee en el Reino Unido, cuando estudiaba Ilustración, luego Madrid y Valencia, y más tarde Londres y Glasgow. Allí, en esa oscura ciudad, me di cuenta de que yo ya no necesitaba hacer el esfuerzo de encontrar un buen estudio y comprometerme a pasar años antes de moverme a otro lugar. Dejé de acumular objetos, me liberé de posesiones y empecé a viajar y pintar donde quería, y luego llevar mis lienzos a las galerías con quien colaboro. En el 2017 empecé a sentirme como un auténtico nómada, llegando a viajar con tan solo dos maletas y un tubo para los lienzos, donde plasmaba la inspiración encontrada en cada lugar. Quizás mis viajes seguirán, el instinto viajero solo se reprime por las “bromas” del destino, una pandemia global que nos tiene rehenes, pero quiero que Madrid sea el lugar de partida y de vuelta, ahora que mi país Italia me queda aun más lejos, con la recién desoladora despedida de mi madre.
Proceso creativo: De la idea en el cuaderno a la pintura con ayuda de fotos.

El título de esta exposición "Almas nómadas" viene un poco de la idea del viaje y del espíritu libre, pero abarca mucho más y se hace eco de esa carga emotiva que llevan mis personajes, que llega más allá de los límites del cuerpo y de la mente. Es al alma a la que aspiro plasmar, y a esas conexiones y relaciones que acercan o alejan a la gente que por alguna razón se cruzaron en el camino. Aspiro a transmitir esas emociones que se reflejan en la mirada de mis personajes, incluso cuando tienen los ojos cerrados, encima de su pareja y aun parece que no pueden liberarse de su carga. De hecho, no se trata de pintar un parecido, aunque conozco bien a todos los que pinto, porque son, en general, amigos, familiares o conocidos, sino algo que llegue más adentro. Por ejemplo, cuando me encontré en Madrid encerrado por la cuarentena, pedí en mis redes sociales voluntarios para retratos en directo por videoconferencia. Gente de todo el mundo se ofreció, y fue maravilloso seguir viajando sin atravesar ninguna puerta. Antes de dibujarles, me pasaba un buen rato entrevistándolos, escuchando sus historias y tomando notas. No es lo mismo retratar a alguien sabiendo su historia y notando su carácter, que a alguien con quién apenas se han intercambiado dos palabras de cortesía.

Ése es el espíritu también en mi pintura, y de allí vienen mis historias, las historias que vislumbro en la gente y que noto con obsesión porque de alguna manera también hablan de mi, el desarraigo, las ganas de vivir, la consciencia de lo efímero y la melancolía.

En estos cuadros, que contienen la inspiración de 2 años de viajes, quizás no reconocerás San Francisco, Milán, Lima, Madrid, Valencia o Londres, pero eso no importa, no pinto ciudades, mi búsqueda está en las conexiones humanas. Esas conexiones, que establezco conmigo mismo y con los otros, que he heredado de mis viajes y largas estancias y sigo cultivando a la distancia con gente tan diversa y especial, son las que conforman mi ciudad, una ciudad que quizás nunca encontraré en estado físico, porque en realidad ha formado su esencia en el alma.

Michele del Campo. Almas nómadas. Del 15 de octubbre al 21 de noviembre. Galería Ansorena. Alcalá 52, Madrid.


No hay comentarios:

Publicar un comentario