sábado, 7 de febrero de 2026

pasos para curar un botijo nuevo:



El botijo es un invento milenario con orígenes en Mesopotamia y el Mediterráneo oriental hace aproximadamente 5.500 años, diseñado para enfriar agua mediante evaporación en climas secos. En España, se han hallado ejemplares antiguos de hace unos 3.500 años, siendo el más  antiguo el que se conserva en el Museo Arqueológico de Murcia. Se atribuye a un destacado poblado de la cultura argárica y se estima que puede tener más de 3.500 años. Su diseño es diferente al que hoy día conocemos, ya que su forma es cilíndrica incorporando un pequeño orificio y asa en la parte superior. Su tamaño es de 11 x 9,5 cm.


El botijo enfría el agua mediante un sistema natural de refrigeración por evaporación (o sudoración), gracias a la porosidad de la arcilla (barro cocido no vidriado). El agua se filtra lentamente a través del barro y, al evaporarse en la superficie exterior, absorbe calor del interior, reduciendo la temperatura del agua hasta 15 °C por debajo de la ambiental. La capacidad habitual de un botijo de barro estándar oscila mayoritariamente entre 3 y 5 litros, siendo los modelos de 4 o 4,25 litros los más comunes para uso doméstico.

C U R A D O

Limpieza inicial:
Enjuaga el botijo por dentro y por fuera con agua corriente para quitar polvo o restos de arcilla. No uses jabón ni detergentes.

Primer llenado (eliminación de sabor):
Opción anís (tradicional): Llena el botijo con agua y añade un chorro generoso de anís transparente (o vodka). Déjalo reposar 12-24 horas, preferiblemente sobre un plato para recoger el "sudor".
Opción bicarbonato/vinagre: Alternativamente, puedes usar agua con una cucharada de bicarbonato de sodio o un chorro de vinagre blanco.

Vaciado y enjuague:
Vacía la mezcla y enjuaga muy bien el botijo con agua limpia varias veces.

Repetición:
Repite los pasos 2 y 3 (agua y anís/vinagre/bicarbonato) durante uno o dos días, o hasta que el agua ya no tenga sabor terroso.

Último llenado:
Llena el botijo con agua fresca y déjala reposar unas horas o toda la noche.

Prueba final:
Vacía el agua y, si no hay sabor a barro, ya está listo para usar. Si persiste, repite el proceso de curado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario