Me gustan las piezas pequeñas que caben en una mano, son fáciles de tocar y pasar a quien tenemos al lado. Piezas sin importancia sobre las que no teorizar, solo sentir. Como si acabaran de aparecer en una casa ruinosa, entre cascotes y vigas caídas. La pieza en sí es parte de la ruina. Agotados, torturados por la vida. Huesos rotos de porcelana y sangre seca de limonita. Cocción en horno de leña.





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