martes, 8 de octubre de 2013

siguiendo arroyos



Sigo el curso de los arroyos. Salgo de la pila de los huertos, arroyo alante hasta Valdecabras y las Piedras del Hituero otra vez. De allí a la elevadora. Las viviendas en ruinas. Subo zigzagueando por los vallados hasta salir por el arroyo de la Fuente de Marcelino hasta el Castillo. Empieza a salir la pelusa verde y hace un tiempo de pelotas. Pienso en los mestanceños en el exilio pensando ellos a su vez estos bellos paisajes. ¡Salud a todos!

Clicando sobre las imágenes pueden verse a mayor tamaño.
 

lunes, 7 de octubre de 2013

la laguna



Voy al jardín que rodea las playas negras. Puede verse el Teide como un cono puntiagudo encima de las montañas. Me acerco a las plantaciones de plátanos. Polillas blancas, me pica verlas. En la playa un chico coge las tumbonas del montón y las lanza colocándolas en ese único movimiento ¡qué vicio! Abuelos pescan en los arrecifes, una torre de vigilancia solitaria.

Visitamos San Cristóbal de la Laguna, patrimonio de la Humanidad. Iglesias, la Plaza del Adelantado, la casa de Salazar, el obispado de piedra, casas señoriales antiguas, Santo Domingo y su claustro con nísperos y una fuente en el centro. Aquí vemos una expo de Joan Brossa de objetos que llaman poemas visuales. Objetos surrealistas, críticos, con mensaje: un tintero vertido sobre una hoja con letras, un sombrero de copa que funciona con cuerda, una cucaracha sobre un billete de metro, una chaqueta con dos estribos que le salen de las mangas, un bocadillo de la letra A... me gusta.

Volvemos en guagua al Puerto de la Cruz. Gitanas isleñas parlotean en el bus con ese tono dulce canario. Oh ¡tanta belleza y tanta dulzura juntas!

domingo, 6 de octubre de 2013

el superdrago y las piscinas de garachico




Me levanto muy temprano y, mientras Beni duerme, desayuno en la estación de guaguas, en su bar sucio lleno de trastos. Veo llegar las guaguas y la gente transitando. Paseo por el edificio a la cubana, del mismo color que las guaguas, subo por su escalera circular llena de meadas. La terraza es una plaza en ruinas con plantas carnosas casi secas. Un conductor trata de meter a nueve turistas en una furgoneta Berlingo. No caben ni de coña. Señores, hay que acoplarse, les dice. Subo la pequeña colina de casitas pequeñas, edificaciones redondas cuyo techo acaba en una chimenea y viviendas antiguas. Un viejo camión Fiat de Transportes Castilla.

El bus recorre carreteras pequeñas y tortuosas, para en todos los pueblos. Nos gusta San Juan de la Rambla, con una plaza preciosa que nos prometemos ver a la vuelta. Nos mareamos con tanta curva. La tinta marrón se me vierte en el bolso.

En Icod de los Vinos, subimos a la Iglesia de San Andrés, en una atalaya desde la que vemos nuestro querido y anciano drago en un barranco bien conservado sin construciones excepto una casa antigua y su huerto. Rodeado de palmeras canarias, pequeños dragos y alguna buganvilla que aporta su fuerte color magenta. Dejo de dibujar cuando la gente sale de misa. El bar está bajo el quiosco de música.

Cojemos otra guagua a Garachico, muy cerca. Allí vemos el antiguo puerto que la lava cubrió, dejando cantidad de arrecifes de color ferruginoso, un extraño paisaje donde la gente toma el sol y se baña. Nos bebemos una cerveza y almorzamos en una terraza que permite la visión de este espectáculo, ideal para dibujarlo. Después vamos a la Plaza de la Libertad, donde están el Convento de Santa Ana, el Palacio de los Condes de la Gomera y el Convento de San Francisco pegado al Ayuntamiento. Otro bar bajo el quiosco de la mmúsica, viejos jugando al mus, limoneros gigantes. Subimos hasta lo más alto del pueblo desde donde vemos la torre y una isla oxidada de lava (Roque de garachico). Volvemos a las piscinas naturales, donde mejor se está.

Damos vueltas por el puerto Santa Cruz, la estación moderna de acero inox como el ala de un avión, el Auditorio de Calatrava, la puerta del Mercado de África, pintado de rosa, las calles comerciales y sus plazas de edificios racionalistas franquistas, la capitanía en la Plaza Weyler (un homenaje al inventor de los campos de concentración, contra los mambises), cafeterías de diseño y el parque municipal García Sanabria con el árbol del caucho, el palo borracho, la pitanga y la palmera de cola de pescado ramificada con esa hoja tan raaara, raaaara, raaara.

sábado, 5 de octubre de 2013

nueve sombreros dorze, etiopía


Los Dorze ocupan un pequeño territorio al suroeste de Etiopía de unos 30 km2, en el norte de la región del Omo, en los alrededores de a Arba Minch o en las áreas montañosas de los lagos Abaya y Chamo. Si bien se han establecido en la parte alta de la montaña limítrofe con Arba Minch a una altura de 2900 ms, lo cual implica ausencia de mosquitos pero un clima frío y húmedo.
Las viviendas dorze, construidas con bambú, miden hasta 12 metros de altura y tienen una duración próxima a los cuarenta años. La entrada tiene forma de nariz y el exterior de cabeza de elefante.
Tienen fama sus tejidos con dibujos geométricos.
Sus cantos polifónicos se realizan en comunidad. Los más detallados, llamados edho, se cantan en las fiestas de Epifanía o de iniciación.

viernes, 4 de octubre de 2013

música, palmeras y una playa de arena negra








Nos despiertan los pájaros. Fuera hay palmeras y torres de pisos hasta la muralla de montañas. Todo el mundo lleva flores a sus muertos en el cementerio de muros de piedra volcánica y les habla con esa dulce voz. La Playa Jardín es de arena negra, lo que resalta a los bañistas, todos turistas alemanes.

El Chiringuito Pipo está lleno de locales y es barato, la terraza se desparrama entre las grúas del puerto. Es una persona tan tan desagradable, increíble, si lo cuentas no se lo van a creer, siempre provocando. En la Plaza del Charco tres músicos tocan dixie hasta que una pedorra pide una ranchera y luego un pasodoble y se pone a bailar con su marido de camisa cian bajo esos gigantes árboles que parecen almeces o limoneros. En la mesa de al lado hay un grupo de la banda con instrumentos de viento que tocará en la procesión, se levantan y se añaden a la fiesta. Ahora tocan todos juntos.

Un niño que odia el batido de plátano quiere besar a Beni cuando ya he empezado el partido. Esto del juego balompédico me da sueño. Beni cuece unas papas para ensaladilla, estas papas pequeñas, ricas y llenas de caliches que aquí tienen, que parecen piedras. Luego vamos al Cosmopolita, y ya van 5-1, donde dibujo a los parroquianos. En la terraza del Hotel La Marquesa una chica canta por Julio Iglesias y en la Plaza del Charco emulan al Trío Los Panchos, que oímos alejarse entre callecitas y callejones tranquilos llenos de plantas y casas antiguas.

Puerto de la Cruz.

el porsche de janis joplin





Cuando oí por primera vez su voz desgarrada ya había muerto. Encontraron el cuerpo sin vida de Janis Joplin el 4 de octubre de 1970, en el Motor Hotel Landmark de West Hollywood. Su coche seguía aparcado abajo. Un Porsche 356C Cabriolet de 1965 que le había costado 3.500 dólares en el mercado de segunda mano, a los que hay que añadir los servicios de David Richard, que cubrió su pintura blanca con una obra psicodélica que le llevó un mes de curro. Esta pintura se fue perdiendo con el uso que le dio su familia durante muchos años después. Actualmente el coche luce con su pintura restaurada en el Cleveland Rock & Roll Hall of Fame.

Oh Señor, ¿no me comprarás un Mercedes-Benz?
Todos mis amigos en coches Porsche, hay que hacer las paces.
Trabajé duro toda mi vida, sin la ayuda de mis amigos,
Así que Señor, ¿no me comprarás un Mercedes-Benz?

jueves, 3 de octubre de 2013

un avión a la isla



Regamos las plantas y preparamos los archeles en la mañana con el estómago encogido, como en todos los viajes. Aunque este es fácil, resulta difícil salir de la rutina. La mochila va medio llena, metemos los bolsos dentro para no llevar tanto cachivache. Quisiera soltarme con el dibujo y olvidarme de las fotos, que acumulo sin ningún recorrido.

Colas en la T4. No hay problemas con las acuarelas líquidas. En el trenillo sin conductor me acuerdo de Martín. Estamos rodeados de ejecutivos con corbatas listadas.

Nos cuentan que el avión tardará dos horas y media. Nuestro destino es el aeropuerto internacional Los Rodeos (se me encoje el corazón), al que llegaremos a las 18:25, hora local. Allí arriba la gente se relaja. Leo al cubano Pedro Juan Gutiérrez, que me divierte un montón. Hay una cámara en la cola del avión que produce imágenes hermosas. Me fascina, no puedo dejar de mirar los monitores. El agua brilla cuando el avión gira. Aparece la costa y el sol se pone al otro lado del avión. El Teide. Al aterrizar, los pasajeros delanteros aplauden. La familia se presigna. La música suena como un bálsamo. Esto es bonito, verde, montañoso, tierra marrón con toques violetas. Hablan como sudamericanos. Dulce.

Subimos a la guagua. Árboles despeluchados hacen rodales como el pelo de un perro sarnoso. La humedad pesa. El conductor lleva colgado un camello de peluche. Palmeras, palmitos y plantaciones de plátanos. Viñas, eucaliptos y algún drago sin abrir. Nos deja en Puerto de la Cruz.

El hotel nos transporta al turismo de los setenta. Compramos hortalizas sabrosas y huevos para comer, y una cerveza Dorada, con el Teide en sus etiqueta y chapa. Estamos al lado de la estación de guaguas y un hospital de urgencia.

Un puerto sencillo, la fortaleza y unos jardines con lagos artificiales colocaditos como el portal de Belén de Moisés. San Telmo. Plantas carnosas, yucas, pitas y dragos ramificándose matemáticamente. Nada agradablemente antiguo hasta llegar a la Calle de la Hoya, tranquila y bonita que acaba en una plaza donde está Iglesia de Nuestra Señora de Francia y una casa preciosa de dos altas plantas que ocupa el Café Ébano, un antiguo establecimiento con una terraza de cafetines y sillones de enea, donde se está muy pero que muy a gusto.

miércoles, 2 de octubre de 2013

viaje a tenerife en 2008

Con el fin de alargar el verano, compramos un paquete a Tenerife con avión y hotel, que en estas fechas es muy barato. Nunca hemos ido a las Islas Canarias, este viaje puede servir de introducción. Yo estoy muy interesado por los árboles llamados dragos canarios (pracaena draco), especialmente por el impresionante drago milenario de Icod de los Vinos, bajo el que, se cuenta, se celebró la última reunión de los cuatro últimos menceyes guanches para ajustar la paz con el rey de España. La leyenda dice que los dragones al morir se convertían en estos fósiles vivientes.
Y también tengo interés por el volcán Teide, del que Colón relatara haber visto una columna de humo en su primer viaje a las Indias.
Esta doble página corresponde a una de esas informativas que me gusta rellenar para iniciarme con antelación al viaje y coger algo de carrerilla con el dibujo.

Utilizo un cuaderno encuadernado artesanalmente, que vende una mujer en las terrazas de Argumosa, en Madrid. Tiene un papel grueso y muy poroso que espero se comporte bien con las tintas de colores que me llevo a modo de experimento. La portada está forrada con papel de guardas.  Tiene 112 páginas en un blanco crudo.

un planeta privado

Cuando Tranqui oye un cencerro se vuelve loco. Hoy subimos a la laguna, hasta las peñas más altas, donde ya empieza el otro valle. Cuando me pongo a dibujar, Tranqui se impacienta. Finalmente viene alguien en un coche grande y alto y nos dice que todo eso es privado, que no puedo meter un perro a un coto donde habrá una montería en cuatro días. Lo ato y bajamos con las orejas gachas, pensando que todos los dibujos del Valle de Alcudia los he hecho sobre piedras y peñas privadas, y que de todo el campo solo quedan, como espacio público, algunos caminos y veredas entre vallas. Entonces ha aparecido ese escarabajo pelotero tratando de subir la cuesta rodando la pelota con sus patas traseras, una y otra vez, y vuelta a empezar. Creo que soy un tío honrado, pero eso no quiere decir que tenga que acatar todas las leyes que se les vayan ocurriendo.

En los dibujos: una calle de Mestanza y las peñas de arriba, en la Sierra de Puertollano, entre los dos valles.

martes, 1 de octubre de 2013

mestanza otra vez en octubre




Otra vez octubre. Sol tras la tormenta. Agua para las setas y el manto verde que aparecerá de nuevo. Paseos con Tranqui y una caja de lápis Viarco, que son algo así como nuestros Alpino.
En el cuaderno: La tená de Martín y la Ermita.