martes, 15 de agosto de 2017

emilio morote








El autor recibió el apoyo material y moral de nadie, el dinero de nadie y la información de nadie. Nadie le cedió un local para presentar sus libros. Nadie le ofreció un sitio para exponer sus opiniones literarias o de otro tipo. Nadie habló por él en parlamentos públicos. Nadie ensalzó su obra. Nadie. Por lo tanto, a nadie agradece el autor el pasmoso hecho de que "El reino de los cielos" haya llegado a las manos de los lectores.

Ninguna administración de ningún ámbito ha prestado jamás apoyo alguno al autor para que su obra llegue al público. El director de cierta biblioteca pública se niega repetidamente a comprar los libros de Emilio Morote, mientras destina anualmente miles de euros a la compra de tebeos japoneses.


Nadie enseñó a escribir al autor, que aprendió solo en su casa y en silencio. Ningún profesor de Literatura (esa fabulosa y horripilante extirpe de seres pegados a una tiza y que reciben la fuerza de un misterioso papel que lláman "título") le mostró a Emilio Morote cómo se escribe una novela. El autor, por lo tanto, no necesita que ningún licenciado de ninguna facultad de ninguna universidad de este país le diga si sabe o no sabe escribir. 

Emilio Morote, en la pestaña de su libro El reino de los cielos, autoeditado en agosto de 2013.

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