lunes, 20 de marzo de 2017

chica de laboratorio





Ella estudia esas máquinas inventadas hace más de 400 millones de años que crean el azúcar de la materia inorgánica, unas maravillosas máquinas de las cuales depende la vida del hombre.

En su pico, el maíz dulce crece una pulgada cada día, y las capas de la cáscara se mueven ligeramente para dar cabida a esta expansión. Entonces se puede oír como un murmullo continuo si estás quieto dentro de un campo de maíz en un día de agosto.

Ella explica por qué las hojas en la parte superior de un árbol son más pequeñas que las de abajo, lo que permite que la luz solar sea capturada cerca de la base cada vez que el viento sopla sobre las ramas superiores. Y explica por qué la mayoría de los bosques tienen límites naturales: unos centímetros fuera de su fronteras nos encontramos con muy poca agua, muy poco sol, mucho viento o frío como para un árbol más.

Ella es curiosa, ama la ciencia y las plantas. Es una chica de laboratorio. Como una hormiga, insuficiente y anónima, pero más fuerte de lo que parece y parte de algo que es mucho más grande que ella misma. Solo una científica que construye una parte sobre la que la próxima generación de científicos avanzará.

Y ha escrito un hermoso libro. Totalmente recomendable.

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