viernes, 27 de enero de 2017

retazos de alberto en el delicias del acuario



Yo también dibujo, lo mío es el grabado, pero ya se ha acabó. Yo no podría dibujar aquí en medio como tú, me daría mucha vergüenza.
Llevo veinte días viniendo a este bar y lo más que he sacado es un hola. Gente cerrada aquí, como en Burgos. Yo ya lo dejé. Llevo treinta años en Oviedo. Allí la gente es más abierta, pero solo miran lo suyo. Una montaña por aquí, otra montaña por allá, y por allí el mar que es como otra montaña. No salen de allí.
Llegué tarde a todo. Estudié electrónica par reparar televisiones en blanco y negro y enseguida salieron las de color. Luego diseño, con esas letras que se pegan, y llegó el ordenador. Hubo una época en con cualquiera que hablases en los bares se dedicaba al diseño. Cualquiera que maneje el ordenador es diseñador. No ven que solo es una máquina. Monté un taller de grabado, la gente más pijotera quería imprimir en mi taller. No quería ayudas ni compromisos con el Ayuntamiento. También eso se acabó. He pensado abrir algo en Cuba, dibujar para los turistas.
Mis hijos ya no me necesitan, viven su vida. Encontré a una mujer en el balneario y ahora he venido a verla. Yo salgo a los bares, pero a ella no le gusta salir. Hay un bar cerca de la plaza de toros que te gustará. Es muy familiar. La gente se saluda y habla. No hay bares así en Ciudad Real.
Eres la segunda persona con la que puedo hablar desde que estoy aquí. Ya sabes, aparte del hola y adiós. Son caros los bares si no quieres la tapa. Vengo a éste porque la caña solo cuesta un euro. Tómate un vino.
Buff qué horas, habrá que comer. Nos veremos por aquí. Yo tengo que subir un día de estos.

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