miércoles, 4 de enero de 2017

los cartones de bill traylor





Nació como esclavo en 1854 en una plantación de algodón de Benton, Alabama, tomando el apellido de sus amos. Trabajó de niño en la plantación y, liberado tras la Guerra Civil, siguió trabajando como empleado. En 1891, se casó con Lourisa Dunklin, y la pareja tuvo nueve hijos.

Con 82 años decidió largarse a Montgomery, había perdido también a mis padres blancos y mis hijos estaban dispersos, una ciudad de 70.000 habitantes. Allí trabajó en una fábrica de zapatos, hasta que el reuma lo obligó a retirarse, y también del tabaco, malviviendo de los cheques de asistencia del gobierno y durmiendo en la trastienda de una funeraria, en una calle del barrio negro muy transitada por viajeros que se acercaban a la estación.

Sin otra cosa más importante que hacer, cogió un lápiz y un trozo de cartón y empezó a dibujar sobre un cajón a las personas de la calle, animales y objetos que lo rodeaban, como los de la herrería vecina, mezclados con sus recuerdos. En 1939, se topó con él el pintor blanco Charles Shannon, con una beca para trabajar allí. Él apoyaría su trabajo, le suministraría los materiales y, al año siguiente, le organizaría una exposición y un viaje a Detriot para visitar a sus familiares. Más tarde, Traylor expuso en Nueva York. Shannon fue reclutado en la II Guerra Mundial y Bill perdió una pierna por gangrena. De vuelta a Montgomery, apenas si dibujó hasta la vuelta de su amigo, y ninguna de esas imágenes se conserva.

Con 95 años y 1500 dibujos almacenados por Shannon, Traylor murió sin haber logrado inculcar al público ningún interés por su trabajo. En 1982, la audiencia moderna empieza a considerarlo a partir de la expo Arte popular negro en los Estados Unidos, en Washington DC. Actualmente su consideración ha pasado de artista popular a artista contemporáneo. Su obra se puede encontrar en muchas colecciones públicas y privadas. 

Robert Leroy Johnson (1911-1938) es un conocido cantante, compositor y guitarrista de blues, conocido como el Rey del blues del Delta del Mississippi. Grabó Drunken Hearted Man en 1936, el mismo año en que Bill Traylor se trasladó a Montgomery. La leyenda cuenta que Robert Johnson vendió su alma al diablo a cambio de su extraordinario talento musical. En la pintura de Traylor, a la derecha, subido al yunque de la herrería, todavía tiene que hacer su elección.


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