domingo, 24 de julio de 2016

detrás del golpe turco

"Estados Unidos está detrás del golpe", dijo el ministro de Trabajo de Turquía Suleyman Solyu. Solyu, quien también culpa a los EE.UU. por albergar el clérigo islámico que estaba detrás del golpe. EE.UU. responde que esto es "objetivamente incorrecto", pues Fethullah Gülen vive en una finca aislada y cerrada de 26 acres en la pequeña población de Saylorsville al noreste de Pensilvania. Según algunos informes, allí se ejecuta un programa turbio de mil millones de dólares de educación islámica y proselitismo llamado Movimiento Gülen, también conocido como Hizmet ("servicio") y cemaat ("comunidad"). La gente de este movimiento ha contribuido en gran medida a la Fundación Clinton y la campaña de Hillary Clinton.

Gülen ha negado cualquier implicación en el intento de golpe, aunque parece haber agentes del Movimiento implicados en el ejército turco. Los seguidores de Gülen generalmente no se identifican como tales. "No sé si son seguidores míos. Puede haber muchas motivaciones para llevar a cabo este golpe".

El gobierno de Erdogan ha presentado una solicitud formal de extradición pues dos tribunales turcos emitieron sendas órdenes de arresto en diciembre de 2014 y noviembre de 2015. En abril de 2016, la policía turca calculó que había unos 2.261 seguidores Gulen acusados de la creación de un estado "paralelo" en Turquía. Lo vean inocente o no (Gülen tiene carta verde de la CIA) los EE.UU. han decidido prolongar la cadena de sucesos desatados por el golpe.

Tanto Erdogan como Gülen representan un desafío islamista al gobierno secular. El historial contra los derechos humanos de Turquía en las últimas décadas ha sido lo suficientemente fuerte como para evitar su aceptación en la Unión Europea. Durante la Primera Guerra Mundial, Turquía cometió genocidio contra los armenios, asirios y griegos pónticos, y la ley turca de hoy prohíbe la discusión pública de sus atrocidades (una forma de negación nacional). Como consecuencia del golpe, el gobierno de Erdogan declaró el estado de tres meses de emergencia, lo que le permite actuar de manera autocrática contra amplios sectores de la población, sumariamente castigarlos si no matarlos. Erdogan se ha movido rápidamente para purgar más de 50.000 presuntos opositores, usando el golpe como una justificación. 

William M. Boardman en Dissident Voice

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