domingo, 19 de junio de 2016

la tragedia del humo



















Sánchez, Reyes, Ramírez, Núñez, Álvarez.
Estos nombres son como los cimientos de Chile.
El pueblo es el cimiento de la patria.
Si los dejáis morir, la patria va cayendo,
va desangrándose hasta quedar vacía.
Ocampo nos ha dicho: cada minuto
hay un herido, y cada hora un muerto.
Cada minuto y cada hora
la sangre nuestra cae, Chile muere.
Hoy es el humo del incendio, ayer fue el gas grisú,
anteayer el derrumbe, mañana el mar o el frío,
la máquina y el hambre, la imprevisión o el ácido.

No es el gas: es la codicia la que mata en Sewell.
Ese grifo cerrado de Sewell para que no cayera
ni una gota de agua para el pobre café de los mineros,
ahí está el crimen, el fuego no es culpable.
Por todas partes al pueblo se le cierran los grifos
para que el agua de la vida no se reparta.
Pero el hambre y el frío y el fuego que devora
nuestra raza, la flor, los cimientos de Chile,
los harapos, la casa miserable,
eso no se raciona, siempre hay bastante
para que cada minuto haya un herido
y cada hora un muerto.

Fragmento de Catástrofe en Sewell, de Pablo Neruda, de su Canto General.

La Tragedia del Humo fue una catástrofe minera en la mina El Teniente, Sewell, Chile, que sucedió el 19 de junio de 1945, y en la que murieron 355 trabajadores. La tragedia se originó por el monóxido de carbono emanado de un incendio tras una explosión, y del que se propagó el humo por toda la mina debido a las condiciones de ventilación. Es con motivo de esta tragedia que se toman medidas de seguridad.
Los mineros muertos fueron enterrados en el cementerio nª2 de Rancagua, y sus mujeres recibieron casas en la Población O'higgins, más conocida como Las Viudas. Entonces, Pablo Neruda era senador en Chile e instó a una investigación sobre la responsabilidad en los sucesos.

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