martes, 19 de enero de 2016

pesadilla de alberto durero

En 1525, durante la noche entre el miércoles y el jueves después de Pentecostés, tenía esta visión en mi sueño, y vi cómo muchas grandes aguas cayeron del cielo. La primera golpeó el suelo cerca de cuatro millas de distancia de mí con una fuerza tan terrible, enorme ruido y salpicaduras que ahogó todo el campo. Yo estaba tan conmocionado enormemente en esto que me desperté antes del aguacero. Y el aguacero que siguió era enorme. Algunas de las aguas cayeron a cierta distancia y otras cerca. Y vinieron desde una altura tal que parecían caer a un ritmo igualmente lento. Pero la primera agua que cayó al suelo tan repentinamente había caído a tal velocidad, y fue acompañado por un viento que ruge de forma tan aterradora, que cuando me desperté todo mi cuerpo temblaba y no podía recuperarme. Cuando me levanté por la mañana, pinté lo anterior como lo había visto. Que el Señor convierta todas las cosas para mejor.

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