martes, 1 de diciembre de 2015

y christopher muerto

















Desde el último setiembre he tratado de describir
dos colinas de cuarzo y una montaña ocre,
a la luz de las velas, detrás,
Pero una lagartija vomitó en la tinta,
un gato sigue arañándome, debería ver mi cara,
tan absorto intentando esquivarlo.

Por el rabillo del ojo,
un anciano (que está metiendo almendras en una bolsa)
se inclina a la luz del sol, más acá de las colinas.
Pero todo el tiempo me dan vueltas estos murciélagos,
y plop, caen como fetos sobre el papel secante.
Alguien afuera comenzó a tocar un gong alguna vez.
Y eso me gustaba y me servía; pero en medio segundo
los vecinos le lanzaron pantuflas y otras cosas,
horarios de trenes antiguos y trozos de carbón.

Me he descoyuntado en este sótano. Ayuda.
Paseando arriba y abajo sobre mi propia sombra,
gozando con el peso de la caída.
Y esa lagartija tiene cara de estar enferma otra vez. Los búhos
han construido un apestoso nido sobre el Siglo XVIII.

Y todo ésto por dos colinas de cuarzo,
una montaña ocre y un viejo
metiendo todas esas almendras en su bolsa.

Edward Lear en febrero, de Christopher Middleton, 1926-2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada