sábado, 7 de noviembre de 2015

la terrorífica jeringa de pinochet

Un documento oficial del Ministerio del Interior chileno reconoce por primera vez que es muy posible que Pablo Neruda fuese asesinado. El texto sostiene que el Premio Nobel de Literatura de 1971 no murió “a consecuencia del cáncer de próstata que sufría”, sino que “resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros”. A ello se suma otra investigación científica por el hallazgo de un germen extraño en el cadáver. Neruda falleció a las diez y media de la noche del 23 de septiembre de 1973 en la Clínica Santa María de Santiago de Chile. Ese día, según “está acreditado en el proceso”, dice el documento oficial, le fue aplicada una inyección o dado a ingerir algo que habría precipitado su muerte seis horas y media después. Todo ello, pocas horas antes de que el Nobel partiese en un avión rumbo a México donde, como indica el texto del ministerio, posiblemente iba a encabezar un Gobierno en el exilio para denunciar la actuación del general Augusto Pinochet, que había dado el golpe de Estado el 11 de septiembre.

Etxeberria, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco, recuerda la muerte del expresidente chileno Eduardo Frei en enero de 1982: fue intervenido de una hernia de hiato; su salud empeoró y murió envenenado. Sobre este hecho, el juez Carroza Espinosa asevera: “El Gobierno de Pinochet trabajó con sustancias químicas en laboratorios para eliminar a personas, y el presidente Frei es una de las víctimas. Lo que se supone es que esto pudo iniciarse apenas empezó el golpe de Estado, porque pocos días después murió Neruda, y su caso pudo ser el germen”.

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