viernes, 25 de septiembre de 2015

carta a los socialistas chilenos

Dolorosas e inaceptables son las declaraciones de la presidenta del Partido Socialista de Chile contra la condena de Leopoldo López, un líder opositor declarado culpable de incitación a la violencia y otros delitos definidos en el plan abiertamente sedicioso llamado "La Salida" que condujo a una poderosa ola de violencia callejera fascista que duró varios meses y costó la vida de 43 seres humanos, así como a millones [de dólares] en daños a la propiedad. Hizo un llamado abierto y público, claramente dirigido a la insurrección, “al alzamiento”, a “permanecer en las calles hasta lograr la salida del Gobierno”, “hasta que logremos sacar a quienes nos están gobernando”, que como decíamos condujo a unos meses de violencia política que buscaba el derrocamiento de un Gobierno legítimo y con gran apoyo ciudadano. ¿Cómo decir que la acción premeditada del sedicioso plan “La Salida” es “una acción que no tiene ninguna violencia”, que solo “manifiesta su opinión crítica a un Gobierno”?

Peor aún, ¿cómo puede López describirse como un "preso de conciencia", cuando fue uno de los protagonistas más visibles y violentos del golpe represivo que derrocó a Hugo Chávez durante 48 horas en el año 2002?

Ahora se sabe hasta qué niveles se ha prostituido la política ante el poder económico de las grandes empresas, de las familias más poderosas, de las grandes fortunas que financian las campañas de los políticos en todos los niveles y en casi todos los sectores y casi a todos los partidos políticos. Pero lo peor y más inmoral es cuando empresas expoliadas y enajenadas al Estado chileno durante la dictadura pinochetista, empresas estratégicas que fueron entregadas, por ejemplo al entonces yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y quien a través de la empresa Sociedad Química Minera de Chile (SOQUIMICH) aparece entregando millonarias sumas de dinero a campañas de políticos de los partidos del actual Gobierno, incluyendo gente del Partido Socialista, el mismo partido que fundó Salvador Allende, gente como el senador Fulvio Rossi (que incluso se entrevistó con Enrique Capriles en su última visita a Chile) quien ha sido llamado a declarar por boletas facturadas a la empresa controlada por el exyerno de Augusto Pinochet; así mismo con Milton Lee Guerrero, extesorero del Partido Socialista. Por otro lado esta gente como Enrique Correa, importante dirigente político durante el Gobierno de la Unidad Popular y que ahora es importante lobbysta de la Consultora Imaginación que le ha hecho asesorías a SOQUIMICH, al grupo Penta y al grupo Lucsik, todos grupos económicos financistas de la política chilena y que además en absoluta incoherencia ideológica y ética, es vicepresidente de la Fundación Salvador Allende…

Por último, uno no puede abstenerse de hacer comentarios sobre las declaraciones de Felipe González, para quien, "Pinochet respetó los derechos humanos mucho más que Maduro." Las opiniones como éstas son un verdadero insulto a los derechos humanos y la historia, y un insulto a los millones de víctimas de las dictaduras latinoamericanas. 


Estas declaraciones se enmarcan dentro de la campaña internacional contra Venezuela, que la senadora María Isabel Allende ha hecho eco lamentablemente. Esto no es una coincidencia, porque el Sr. Felipe González y el PSOE [Partido Socialista Obrero Español] son ​​los referentes ideológicos del Partido Socialista de Chile en el período post-dictadura. Vale la pena preguntar a la dirección del Partido Socialista de Chile, que sufrió en carne propia los horrores y atrocidades de la dictadura de Pinochet, si están de acuerdo con un camaleón político [como Felipe González], quien, a pesar de demostrar descaradamente su falta total de ética, sigue siendo su mentor político.

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