martes, 21 de julio de 2015

la decepcionante radicalidad de syriza

Syriza no es, y nunca ha sido, un partido anti-capitalista. Nunca fue parte de su programa, su comprensión del mundo, y sus políticas expresadas para cuestionar el sistema capitalista o de su representación política. Decir esto no es para tratar de desacreditar a Syriza, pero sí para dar una evaluación honesta para la comprensión de Syriza, su papel histórico, y su práctica como un partido parlamentario en el espectro político de Grecia. No se puede pues argumentar que Syriza ha traicionado o deja de ofrecer un programa que nunca fue parte de su política en el primer lugar. 

Hasta 2009, Syriza fue un jugador insignificante en la escena política griega. Apenas llegó al umbral del 3 por ciento necesario para entrar en el Parlamento. Para aquellos de nosotros que hemos estado activos en la escena griega izquierda y radical por más de 20 años, Syriza nunca fue una fuerza a tener en cuenta. Y aunque Syriza intentó varias veces sacar fuerzas de los movimientos sociales hacia sus aspiraciones parlamentarias, ninguno de estos intentos fueron siempre un éxito. Fue sólo después de las elecciones de 2012, que marcó la caída del Pasok ya que fue el color del gobierno responsable de iniciar el programa de rescate de la troika y la austeridad, que Syriza se encontró de repente con un 17 por ciento de los votos, un resultado que tomó a todos por sorpresa.

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