martes, 23 de junio de 2015

el cuaderno de don pedro cieza de león


Quiero referirme a lo que el propio cronista español don Pedro Cieza de León relata de sí mismo, cuando acompañaba, en la conquista del Perú, a las tropas del conquistador Francisco Pizarro.

Cuenta al inicio de su Crónica sobre la Conquista que, al término de cada día, cuando los soldados se recogían en sus tiendas de campaña a dormir, él se quedaba, a la pálida luz de una candela, escribiendo sus memorias del día. Mientras sus compañeros se entregaban a un bien merecido sueño, el cronista-soldado sentía en su interior la urgencia de escribir los hechos y dichos que había observado u oído durante el día. Se daba él cuenta perfectamente de que lo que el transcribía dificultosamente, a la luz escasa de una vela, noche a noche, merecía ser conservado, por lo extraño y peregrino que esas nuevas costumbres, armas, vestimentas, tocados, voces o lenguas eran para los ojos y oídos españoles. Comprendía Cieza que su misión era recoger esas observaciones de primera mano, las que ninguno de sus compañeros soldados se interesaba por reproducir. Pero eso le significaba, como el mismo anota, que tenía que renunciar a horas de sueño al que sus compañeros se entregaban plácidamente al final de la jornada. 

Y cumplió religiosamente su tarea. Tal vez, ya tenía el cronista in mente, cuando escribía de noche y a hurtadillas sus experiencias del día, que esos recuerdos, anotados día a día con particular esmero, constituirían un día la base documental más preciada de su famosa Crónica. Sin duda alguna, cuando quiso escribir su Crónica definitiva, años después y ya de vuelta a España, las bases de su obra ya estaban echadas. Su tono, además, tendría el sabor propio de lo recién visto o escuchado, el aroma de lo verídico y auténtico, el perfume de lo percibido en el momento mismo de los hechos. Y este método suyo, que hoy nos parece tan moderno, y tan ajeno aparentemente a la época en que apenas algunos pocos sabían escribir, le valió ser, entre todos los Cronistas de la Conquista, uno de los más verídicos y objetivamente certeros en la visión y percepción de la realidad indígena.

Dr. Horacio Larrain en Eco.Antropología
(Donde también se teoriza sobre el cuaderno de campo)

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