miércoles, 29 de abril de 2015

la iluminación del señor fukuoka





No podía dormir ni concentrarme en el trabajo. Tampoco podía encontrar alivio en las caminatas nocturnas por la colina y el puerto. Una noche, mientras caminaba por una colina que dominaba el puerto me desplomé exhausto y somnoliento contra el tronco de un gran árbol. Permanecí allí, ni dormido ni despierto hasta el amanecer. Todavía puedo recordar que era la mañana del 15 de mayo.

Deslumbrado, contemplé el amanecer sobre el puerto pero de alguna forma sin verlo. A medida que la brisa subía hacia la cumbre de la colina, la niebla matinal desapareció de repente. Justo en ese momento apareció una garza nocturna, dio un fuerte graznido y desapareció perdiéndose en la distancia. Podía oír su aleteo. En un instante desaparecieron todas mis dudas y la niebla sombría de mi confusión.

Todo aquello que había mantenido con firme convicción, todo lo que ordinariamente había confiado fue barrido por el viento. Noté que solamente entendía una cosa. Sin ser consciente de ello, estas palabras salieron de mis labios: “En este mundo no hay nada en absoluto...” Sentí que no comprendía nada. (“No comprender nada” en este sentido es reconocer la insuficiencia del conocimiento intelectual)

Pude ver que todos los conceptos sobre los que me había apoyado, incluso de la misma noción de existencia eran fabricaciones vacías. Mi espíritu se aligeró e iluminó. Estaba bailando locamente de alegría. Podía oír el piar de los pequeños pájaros en los árboles y ver resplandecer a las distantes olas bajo el sol del amanecer. Las hojas bailaban verdes, centelleantes. Sentí que esto era el verdadero paraíso sobre la tierra. Todo lo que me había poseído, todas las agonías, desaparecieron como sueños e ilusiones y algo que se podría denominar “la verdadera naturaleza” se reveló ante mí.

Creo que podría decirse sin error, que a partir de la experiencia de aquella mañana cambió completamente mi vida.


Masanobu Fukuoka en La revolución de una brizna de paja

"Pero todo lo que he estado haciendo, mientras trabajaba aquí la tierra, es tratar de demostrar que la humanidad no sabe nada. Porque el mundo se está moviendo con tan furiosa energía en la dirección opuesta puede parecer que yo he regresado a los tiempos primitivos, pero creo firmemente que el camino que he estado siguiendo es el más sensato.

Foto extraída de Agricultura Natural de Masanobu Fukuoka y Permacultura

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