domingo, 22 de febrero de 2015

tranquilos en puerto tranquilo


Llueve toda la noche y sigue por la mañana. El contacto para la ruta a Bahía Expoladores nos llama a la casa por teléfono. No puede hacerse el viaje en estas condiciones, está cerrado, me dice refiriéndose a las nubes, no verán nada. Penita pena. Hubiera sido un homenaje a Juani y Sergio, que nos ayudaron en la preparación del viaje y a quien tanto les gustó.

Paseamos por la playa, compramos en el súper, nos conectamos a Internet en la cafetería Los Pinos, un sitio muy agradable, junto a la estufa de leña y luego comemos la colación, caldillo de mariscos, rico, y osobuco, con unas patatas con piel muy ricas. La carne cocida en vino, de poca calidad.

Rebajamos con un paseo rodeando el lago para ver otras perspectivas. Se arregló el día y el sol aprieta. Mientras Beni se echa a la siesta, me bebo una cerveza artesana rubia llamada Caiquen, de Villa Cerro Castillo, en el bar Ruca Manque. Me entretengo dibujándolo y a dos parientes que resultan ser Yerty y Jose, de Olmué, Valparaíso. Él es fotógrafo y hace fotos del dibujo y luego de ellos conmigo. El dueño también se muestra interesado y me pide una foto del dibujo.
- Te la cambio por otra cerveza.

Accede. Me bebo la negra de la misma marca, pero la chapa es la misma y lisa. De golpe me sacan un perolo con un montón de chapas (¡oh, ese sonido!) que resultan no ser tantas, pues están muy repetidas. ¡Qué buen rollo!

Vuelvo a casa tan contento. Beni me espera para dar una vuelta. Como quiera que la cosa se ha puesto fría, nos tomamos un café con leche con tarta de membrillo delante de una estufa de leña. Esperando días más productivos en Argentina.

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