jueves, 25 de diciembre de 2014

parto sin dolor, hermanastros y la parada del mundo


El ángel hizo parar la bestia, por cuanto se acercaba el instante del alumbramiento, y dijo a María que se apease, y que entrase en una gruta subterránea en la que no había luz alguna, porque la claridad del día no penetraba nunca allí. Pero, al entrar María, toda la gruta se iluminó y resplandeció, como si el sol la hubiera invadido, y fuese la hora sexta del día, y, mientras María estuvo en la caverna, ésta permaneció iluminada, día y noche, por aquel resplandor divino. Y ella trajo al mundo un hijo que los ángeles rodearon desde que nació, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Y José había ido a buscar comadronas. Más, cuando estuvo de vuelta en la gruta, María había ya parido a su hijo. Y José le dijo: Te he traído dos comadronas, Zelomi y Salomé, más no osan entrar en la gruta a causa de esta luz demasiado viva. Y María, oyéndolo, sonrió. Pero José le dijo: No sonrías, antes sé prudente, por si tienes necesidad de algún remedio. Entonces hizo entrar a una de ellas. Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María, la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.

Al tercer día María salió de la gruta y entró en un establo, y depositó al niño en el pesebre y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el poeta Isaías: El buey ha conocido a su dueño, y el asno el pesebre de su señor.



EL EVANGELIO DEL PSEUDO-MATEO
(Compuesto por un tal Seleuco, el cual dice verdad en todo lo concerniente a los milagros, pero enseña mentira en lo que a su doctrina toca, y, además, ha inventado por su cuenta y riesgo muchas cosas que no han sucedido.)



Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y, dejando a sus hijos cerca de ésta, fue en busca de una partera al país de Bethlehem.

Y yo, José, avanzaba, y he aquí que dejaba de avanzar. Y lanzaba mis miradas al aire, y veía el aire lleno de terror. Y las elevaba hacia el cielo, y lo veía inmóvil, y los pájaros detenidos. Y las bajé hacia la tierra, y vi una artesa, y obreros con las manos en ella, y los que estaban amasando no amasaban. Y los que llevaban la masa a su boca no la llevaban, sino que tenían los ojos puestos en la altura. Y unos carneros  conducidos a pastar no marchaban, sino que permanecían quietos, y el pastor levantaba la mano para pegarles con su vara, y la mano quedaba suspensa en el vacío... Y en un instante, todo volvió a su anterior movimiento y a su ordinario curso.


EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO



Los vientos inmóviles habían suspendido su curso, y los pájaros habían detenido su vuelo. Contempló también rebaños que un pastor conducía, pero que no marchaban. El pastor blandía su cayado, mas no podía pegar a los carneros, sino que su mano permanecía tensa y elevada hacia arriba. Unos camellos que pasaban por allí tenía puestos sus labios en el borde del barranco, pero no comían. Así en la hora del parto de la Virgen Santa, todas las cosas permanecían como fijadas en su actitud.

EL EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA

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