jueves, 6 de noviembre de 2014

los cinco de cuba


Tras el derrumbe de la URSS y la pérdida de sus subsidios, el PIB de Cuba cayó más del 30%, y el desabastecimiento hizo estragos. A duras penas, los dos países solucionaron las consecuencias de la estampida de 30.000 cubanos hacia las costas de Florida, en la crisis de los balseros de 1994: hilvanaron una distensión que saltó por los aires en 1996 cuando dos avionetas del grupo anticastrista Hermanos al Rescate fueron derribadas por cazas MIG de la fuerza aérea cubana. Murieron sus cuatro ocupantes. Al año siguiente se registraba una oleada de bombas y atentados en La Habana para abortar el despegue de la industria turística isleña. Murió un turista italiano.

Fidel Castro llamó entonces a su amigo Gabo para pedirle que informara a Clinton sobre un "siniestro plan terrorista contra Cuba". El escritor lo hizo durante un encuentro con Thomas McLarty, consejero presidencial para América Latina. Las gestiones fructificaron y en junio de 1998 tuvo lugar en la isla
una inusual reunión entre agentes del FBI y de la Seguridad del Estado cubana. Los delegados de Oficina Federal de Investigaciones recibieron videos, fotografías y grabaciones probatorias de la complicidad del exilio ultra en la campaña de atentados contra el turismo en Cuba, mediante la aportación de dinero, explosivos, mano de obra y nuevos objetivos, según fuente oficiales cubanas.

Apenas dos meses después fueron detenidos los agentes cubanos que habían conseguido la documentación compartida con el FBI en la insólita reunión policial. Quedaba desarticulada la Red Avispa. "En lugar de actuar contra los promotores del terrorismo, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, nos detuvieron a nosotros, que teníamos a misión de impedirlo", recordó en Madrid Fernando González, de 50 años, detenido en aquella redada. Cumplió 15 años, cinco semanas y quince días de prisión con cargos de espionaje. "¿Por qué nuestra detención en ese momento? Porque a la extrema derecha de Miami y a su colaborador Héctor Pesquera, entonces jefe de la oficina del FBI en Miami, les molestaba que Estados Unidos y Cuba empezaran a entenderse en algo y se movieron políticamente para sabotear el acercamiento".




El 12 de septiembre de 1998 se ejecutó la operación contra la red cubana, acusada de haber intentado infiltrarse en el sanctasanctórum informático del Comando Sur del ejercito. De madrugada, simultáneamente, equipos SWAT irrumpieron en domicilios del sur de Florida y Los Ángeles, y procedieron a la detención de Fernando González, condenado a 19 años de prisión, René González, condenado a 15 años, Antonio Guerrero, a 21 años, Ramón Labañino, a 30 años, y Gerardo Hernández, sentenciado a dos cadenas perpetuas al relacionarlo con el derribo de las avionetas. Los cargos en el juicio del 2001 fueron actuar como agentes extranjeros sin registrarse como tales, conspiración para cometer espionaje y conspiración para cometer asesinato.

La infiltración en los grupos anticastristas resultó ardua. Los agentes de inteligencia memorizaron biografía falsas, fingieron desencanto político y decían que la revolución se había convertido en una dictadura policial, y que algo había que hacer. En aras de la credibilidad, René González, que cumplió 13 años de prisión, aterrizó cerca de los cayos de Florida pilotando una avioneta robada, y Fernando González se inventó una misión comercial itinerante para desaparecer de la isla. Según Gerardo Hernández, considerado el jefe operativo de la Red Avispa: "Los cubanos pueden llegar a Estados Unidos por cualquier vía. Lo único que tiene, que decir es 'vengo en busca de libertad', e inmediatamente se les da todos los documentos".


Las dificultades afrontadas para no ser descubiertos fueron muchas. No sólo debían extremar las precauciones en sus contactos, correos y utilización de códigos. La clandestinidad afectó también la vida amorosa de los agentes, casi todos treintañeros. Hernández comunicaba a sus jefes las suspicacias del vecindario, extrañado de su ascética y solitaria vida siendo joven y atractivo. ¿Convendría más promiscuidad y frecuentes cambios de pareja? El agente optó por el traslado a Miami de su esposa en Cuba. La novia norteamericana de Antonio Guerrero, que había conseguido un trabajo de portero en la base naval de Boca Chica, apremiaba con el matrimonio, y fruncía el ceño con las evasivas. No salía de su asombro cuando su pareja utilizaba una cabina pública, en lugar del teléfono fijo de casa, para contestar llamadas a deshoras.

El juicio contra "los cinco héroes antiterroristas", como se le llama en Cuba, duro siete meses y tuvo amplia resonancia al celebrarse en la efervescente Miami, con más de 700.00 habitantes de origen cubano. Robert Pastor, miembro del Consejo Seguridad Nacional con el presidente Jimmy Carter (1977-81), escribió en el New York Times: "Celebrar en Miami un juicio contra cinco agentes de la inteligencia cubana es tan justo como celebrar un juicio contra un agente de la inteligencia israelí en Teherán". Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Gerardo Hernández continúan presos.

Hace siete años, en declaraciones a un periodista de la cadena británica BBC, Hernández, negaba haber aportado la información que llevó al derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996. En enero de aquel años, habían sobrevolado La Habana lanzando octavillas que animaban a la sublevación. "Si usted revisa las informaciones sobre esos días, verá que José Basulto (dirigente del grupo anticastrista), lo anunció mucho antes de viaje. Él lo dijo: Nosotros estaremos allá (en Cuba) el 24 de febrero".

 El País 24 OCT 2014 


Antonio Guerrero Rodríguez nació en Miami, en 1958. Es ingeniero en construcción de aeródromos, poeta, tiene dos hijos y es agente de la DGI (Dirección de Inteligencia) de Cuba. Había sido sentenciado a 22 años de prisión.

Fernando González Llort nació en La Habana en 1963. Es casado, graduado del Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI), del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y el Minint, agente de la DGI también. Fue sentenciado a 18 años de prisión. El 27 de febrero de 2014, tras cumplir una condena de 17 años y 9 meses, fue liberado de la cárcel de Safford, Arizona, para ser deportado a Cuba. Actualmente es vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

Gerardo Hernández Nordelo nació en 1965 en La Habana. Está casado, graduado del ISRI, es caricaturista y agente de la DGI. Fue sentenciado a dos cadenas perpetuas.

Ramón Labañino Salazar nació en La Habana, en 1963. Está casado, tiene tres hijas, es licenciado en Economía por la Universidad de La Habana y agente de la DGI. Sentenciado a 30 años de prisión.

René González Sehwerert nació en Chicago, en 1956. Es casado, tiene dos hijas, es piloto e instructor de vuelo y agente de la DGI. Sentenciado a 15 años de prisión, liberado a los 12, en octubre de 2011 comenzó a cumplir 3 años de probatoria en Miami, a pesar de que era su voluntad regresar inmediatamente a su casa en Cuba. Sin embargo, en 2012 recibió un permiso para visitar Cuba por 15 días y ver a su hermano Roberto, quien había sido uno de los abogados de su defensa y agonizaba de cáncer. En abril de 2013, solicitó y obtuvo otro permiso para visitar a su familia, tras el fallecimiento de su padre. Su abogado propone a la jueza Joan Lenard que René se quedara en Cuba, a cambio de la renuncia a su ciudadanía norteamericana. La propuesta es aceptada. El 11 de mayo de 2013, René González se queda en Cuba, habiendo hecho dejación de su ciudadanía norteamericana ante la Sección de Intereses de los Estados Unidos de América, SINA, en La Habana.

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