jueves, 11 de septiembre de 2014

vuelve la actividad a sisapo


 




Desde el 15 de julio el ruido de los picos ha vuelto al yacimiento arqueológico de Sisapo en la pedanía almodovareña de La Bienvenida (Ciudad Real), con la puesta en marcha de una nueva campaña de excavaciones después de tres años de paralización de las tareas y que durará hasta mediados del mes de octubre.

Bajo las directrices de los arqueólogos habituales, Germán EstebanMar Zarzalejos y Carmen Fernández Ochoa, las siete personas (dos estudiantes universitarios y cinco operarios contratados por el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo y la Uned) que participan este verano en el proyecto centrarán sus trabajos en la limpieza del área suroeste de la gran casa romana, en latín conocida como domus y llamada ‘Casa de las columnas rojas’ (arriba), descubierta en el yacimiento hace ya varias décadas y que data de la época del emperador Augusto.

La casa tiene unas dimensiones imponentes pues llegó a ocupar una manzana de esta ciudad de unas 8 hectáreas. Dice el arqueólogo Germán Esteban que "es probable que la zona suroeste estuviera compuesta por los almacenes y la cocina”, aunque todavía quedan demasiados trabajos de limpieza y de selección de objetos encontrados para determinar con exactitud la función de la zona.

Con un proceso de sedimentación muy intenso, hasta tal punto que la propia muralla que rodeaba la ciudad ha servido de contención de estratos y ha producido la creación de un “cerro artificial”, el arqueólogo señala que “existen restos arqueológicos localizados a más de siete metros de profundidad”, lo que produce que las excavaciones caminen despacio.

“la ‘Casa de las columnas rojas
 es una casa típica romana pertenenciente a una familia noble, con una articulación de las habitaciones en torno al peristilo, el jardín”, que estaba decorado por un conjunto de columnas en tonos colorados y que posteriormente han dado nombre al espacio. Las excavaciones, que empezaron en los años ochenta y que tuvieron un gran impulso entorno a 1995, han permitido situar el “triclium -el comedor-, las cocinas, los almacenes, el tablium -despacho del señor-, un pasillo monumental, los cubiculum -habitaciones-, y hasta un espacio que pudo ser una prensa de aceite”, como uno de los básicos de la dieta romana basada en la triada mediterránea, el cereal, la vid y el olivo.

El saqueo que hubo, a tenor de la decadencia de la ciudad en la época tardorromana, alrededor del siglo V después de Cristo, eliminó muchos elementos de construcción de interés, tales como sillares y columnas; así pues, Esteban confiesa incluso que “es posible que la vivienda, controlada por el dominus, el dueño de la casa, tuviera una zona termal”, pero todavía no se han encontrado restos.

Sin duda, uno de los elementos decorativos que han causado a lo largo de los años una mayor sensación entre los excavadores y arqueólogos de Sisapo han sido los mosaicos de mitad del siglo II después de Cristo que decoran como alfombras un gran número de habitaciones y que han permanecido a lo largo del tiempo en muy buen estado. Aunque están tapados con una profunda capa de piedras y aislante con el fin de preservarlos de las inclemencias meteorológicas, en espera de la puesta en valor del yacimiento y de su musealización, Germán Esteban explica que “el triclilium cuenta con un mosaico figurativo con peces y animales marinos”, que además incluye máscaras teatrales, según añade, “habituales en espacios destinados al ocio o al teatro, relacionados con el culto a Dioniso, el dios del vino y de la alegría”. El arqueólogo añade que el cubiculum principal tiene una alfombra de hojas y elementos vegetales, mientras que otra de las habitaciones está decorada con abanicos femeninos, por lo que todo indica que sería un dormitorio de alguna mujer.

También es de especial interés el peristilo, que luce con las columnas en pie reconstruidas y en el que los excavadores han llegado a encontrar decoraciones geométricas y restos de un posible estanque, cuya base se conserva en el yacimiento con una pileta de hormigón hidráulica. El arqueólogo cuenta que “el peristilo era el punto central de la vida de esta casa que debió acoger a una familia con su séquito de sirvientes y esclavos”, y en la que entre agujas de hueso decorativas para el pelo y fíbulas metálicas para sujetar las vestimentas se han encontrado elementos propios de oficios como la epigrafía, con inscripciones en piedra y en mármol.

Por supuesto, la cultura también desempeñó un papel fundamental en esta ciudad como demuestra el posible anfiteatro que debió haber en el hoy llamado ‘Hoyo Santo’ a pocos metros de la gran ‘Casa de las Columnas’ como punto de referencia en el yacimiento.

terrae antiqvae

Destapadas sus joyas, es el momento de visitarla.

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