lunes, 15 de septiembre de 2014

último día en sevilla



A las nueve Angelines ya nos está preparando el desayuno. Nos habla de la huerta, de aquel agua tan fría de la alberca y aquellas dos francesas que vinieron con la prima Elo que revolucionaron el pueblo.

Vemos los hermosos patios de la Casa de Pilatos, con palmeras washingtonias, naranjos, buganvillas y jazmín. San Esteban, Nuestra Señora de Loreto entre santos y ángeles de madera dorada y azulejos en los frisos, y las clarisas tras las rejas. La zona de la Plaza de la Alfalfa, donde se vendían mascotas. La Plaza de Jesús de la Pasión tras El Divino Salvador con su coqueto patio arcado con los capiteles casi a ras del suelo. El palacio de la condesa de Lebrija, hecho de rapiña.

Las chicas ven la ciudad antigua y las vistas sobre Las Setas. Vamos en MetroCentro a San Bernardo con la Glorieta del Cid y las nuevas facultades. Bajo la sombra de las jacarandas de la Avenida Ramón y Cajal. En la Avenida de San Francisco Javier 15, la cervecería Martín Blanco saca un arroz con setas a estas horas que merece la pena. Esperamos con unas ricas albóndigas de pescado. Finalmente el esperado con boletus, tanas (se encuentran bajo los castaños, se parece a la amanita pero sin manchas) y gurumelos. De tapa te ponen un plato con el que ya comes, riquísimo. Son diligentes y baratos.

Por la tarde visitamos lo que fuera la zona ocupada por la Expo del 29: el Parque de María Luisa, la Plaza de España y el resto de pabellones. La plaza de España se ha restaurado y las barcas están otra vez en funcionamiento en el canal semicircular. La escena que representa cada provincia suele ser relativa a la Reconquista o la resistencia a Napoleón. Mucha caspa y una especie de amor (arquitectónico) odio por lo árabe. Chulos el Pabellón Mudéjar, el Real, el Museo Arqueológico, el Instituto Murillo, el Costurero de la Reina, el Teatro Lope de Vega y el Casino. Y estamos otra vez en la Glorieta del Cid.

Para cenar, encontramos cerrado el muy recomendado Pan Rallao, en Divino Redentor 5, y optamos por la terraza de La Espumosa, junto al Sánchez Pizjuán y sus impresionantes filetes de Rosada empanados con alioli. Dos estudiantes americanos tratan de levantarse de su mesa llena de vasos vacíos de cerveza. Mientras levantan sus manos con el bye bye, sus piernas enclenques no podrán sujetarlos.

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