martes, 6 de mayo de 2014

la cruzada de zamora bolaños por la paz


Costa Rica es un país neutral y pacífico desde que en 1948 el presidente José Figueres abolió el ejército, convirtió una de las sedes militares en museo nacional y redirigió el presupuesto militar hacia la salud y la educación. Es por eso, para dar una imagen legal de la ocupación de Irak sin un mandato la ONU, que Bush convenció a su presidente Pacheco para que apoyase la guerra junto a otros 48 países. Pero Luis Roberto Zamora Bolaños, entonces estudiante de derecho, llevó el caso hasta el Tribunal Supremo de Costa Rica, y ganó.

El tribunal dictaminó que, dado que Costa Rica es un miembro de las Naciones Unidas, estamos bajo la obligación de seguir el procedimiento y desde que la ONU nunca autorizó la invasión, Costa Rica no tiene derecho a apoyarlo. No puedo pensar en otro caso en el que el Tribunal Supremo ha anulado una decisión del gobierno, ya que viola la Carta de la ONU.

El fallo también fue muy significativo porque el tribunal dijo que el apoyo a la invasión contradice un principio fundamental de "la identidad de Costa Rica", que es la paz. Esto nos convierte en el primer país del mundo en reconocer el derecho a la paz, algo que se hace aún más explícita en otro caso que gané en el 2008.


Este año desafié un decreto del presidente Oscar Arias que autorizó la extracción de torio y uranio, el desarrollo de combustible nuclear y la fabricación de reactores nucleares. En ese caso, una vez más denuncié la violación del derecho a la paz. El tribunal anuló el decreto del presidente, que reconoce explícitamente la existencia de un derecho a la paz. Esto significa que el Estado no sólo debe promover la paz, sino que debe abstenerse de autorizar las actividades relacionadas con la guerra, al igual que la producción, la exportación o importación de artículos destinados a ser utilizados en una guerra.

Presenté un caso contra el presidente Oscar Arias (el ganador del premio Nobel de la Paz) por autorizar a la policía a utilizar armas de guerra contra los manifestantes. Este caso también siguió todo el camino hasta la Corte Suprema y ganó.

Cuando el Tribunal le resulta difícil rechazar uno de mis casos, lo retrasan. Así que tengo que presentar una demanda contra la corte por retrasar, y luego rechazan los dos casos. Me doy cuenta de que no puedo usar mi nombre para presentar nunca más, o incluso mi estilo de escritura, porque saben lo que escribo. Tengo amigos en la compañía telefónica que me advirtieron de que mi teléfono estaba intervenido. Pero no me importa. ¿Qué pueden hacer si yo hablo por teléfono para presentar una demanda?

Me encanta mi trabajo porque hago lo que quiero hacer, tomo los casos que me apasionan. Estoy luchando por mi país y por mi libertad personal. No veo este trabajo como un sacrificio sino como un deber. Si queremos que la paz sea un derecho fundamental, entonces tenemos que institucionalizarla y protegerla.

Más aquí y aquí.

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