viernes, 4 de abril de 2014

colección de tatuajes de prisioneros polacos

















Produce un extraña y contradictoria sensación el dibujo naïf en tran grotesco soporte. Estos tarros llenos de formol contienen trozos de piel y restos de carne de prisioneros polacos muertos. Son tatuajes hechos con cuchillas de afeitar, trozos de cristal o clips afilados, entintados con caucho quemado, carbón vegetal y otras porquerías. La Universidad Jallegónica de Cracovia los guardó en formol después de ser extraídos de los cadáveres y Katarzyna Mirczak los fotografió para convertirlos en arte.

Aquel olor del viejo laboratorio de las escuelas de curas, cráneos de gatos y mariposas clavadas con alfileres, las viejas vitrinas de los antiguos museos de ciencias, aquellos duros prisioneros en blanco y negro de Genet, Frankenstein entre tarros, tubos y probetas iluminados por un rayo. Y ahora todo junto y limpio para ser bello.


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