martes, 25 de marzo de 2014

un minuto antes de dejarlo

Con estas ventanas ¿quién quiere asomarse al mundo? Con estos medios ridículamente vendidos, apetece tumbarse bajo un árbol antes de una empresa solvente con permiso de la autoridad venga a cortarlo.

Ahora se desentienden de esos bárbaros que eran demócratas en esa plaza de Kiev aunque cargados de armas. ¡Oh, todas esas falsas primaveras que sirvieron para dar golpes de estado! Consiguieron un amigo de Israel en Egipto y ahora un gobierno títere que abra el comercio de Ucrania libremente a los USA y Alemania. ¿Y a quién le importa el pueblo si no es como consumidor?

Al Fatah vende a los palestinos de al lado. Los científicos cobran de las multinacionales. Los médicos y los artistas se dedican a los negocios. Los asesinos reciben medallas. Los ladrones suben. Los salvadores se pudren. La caspa cubre como nieve el extenso mundo.

Estos señores que dominan el mundo, se cagan en él, lo aplastan, lo llenan de humo y nos convierten en imbéciles, y todos esos otros con corbata que les lamen el culo merecen irse a esa mierda rabiosa e impotente que Labordeta les había preparado.

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