sábado, 29 de marzo de 2014

pobreza energética



Este invierno más de dos millones de familias no han podido encender la calefacción porque no podían pagarla, ya que con las últimas subidas la electricidad cuesta un 80% más que hace 10 años. Este fenómeno es lo que se ha venido en llamar pobreza energética, es decir, la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 20º C en invierno y 25º C en verano). Según un estudio, el 10% de la población en España sufre pobreza energética, y eso se relaciona con las mayores tasas de muerte prematura en invierno (entre 2.300 y 9.000 muertes al año, según qué porcentaje de muertes adicionales de invierno se atribuyan a la pobreza energética, frente a por ejemplo las 1.480 de los accidentes de tráfico en carretera en 2011).Una problemática que ya tiene un movimiento ciudadano organizado que la semana pasada se presentaba con una acción en una sede de Endesa.
Es decir, que los que menos contribuyen a generar la crisis son los que pagan las consecuencias de dicho ajuste. Aunque ha sido una crisis de origen esencialmente financiero, este fenómeno nos puede servir de ejemplo sobre la mecánica de ajuste ante desequilibrios de las crisis, tengan el origen que tengan. Si no organizamos la transición hacia escenarios sostenibles de manera democrática y equitativa, el ajuste que harán los mercados será ciego, es decir, de forma mucho más abrupta y desigual. 

Álvaro Porro | El País | 27 de marzo de 2014

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