domingo, 9 de febrero de 2014

saqqara y shari el-mui'iz li din allah



Quedamos con Ana y Juanjo y pillamos un taxi para ir a Saqqara, la gran necrópolis de Menfis, al oeste de la ciudad. Después de recorrer unos cuantos caminos de arena, nos deja a las nueve y promete volver a la hora de la comida, cuando haya recogido a los niños del cole. No hay turistas.
Aunque lo más conocido de Saqqara es su impresionante pirámide escalonada y el muro de las cobras, lo mejor sin duda son los relieves de sus mastabas, con una calidad, una delicadeza, increíbles. Escenas de pesca con todos los peces perfectamente esculpidos en las redes, las carnicerías con los búfalos despiezados, ganados, garzas domesticadas, danzantes, todo tipo de ofrendas comestibles, plantas, pájaros, enanos paticortos haciendo collares y pulseras, los sacerdotes con la piel de un tigre como capa, con un detalle increíble. En la Mastaba de Ti se mantienen los colores. Allí aparece un guía improvisado de gran bigote al que pagamos con cigarros.

Por la tarde recorremos Shari El-Mui'iz Li Din Allah, una calle de un kilómetro repleta de gente en algunos tramos, la espina dorsal de la qasaba, desde la Mezquita de El-Hakim (la puerta norte) hasta la Avenida de El Azhar, que separa la Mezquita-mausoleo de El Hussein y la mezquita-universidad de El Azhar. Y de aquí a la puerta sur (Al-Muizz tiene la mayor concentración de construcciones medievales del mundo islámico). Aquí empieza la parte más concurrida, un mercado de película, la mezquita y el mausoleo de Ghuri, la mezquita y madrasa de los últimos sultanes mamelucos. La idea de una ciudad árabe de las películas de aventuras, gente voceando, burros con los serones llenos de perejil, carros, ciclistas cargados haciendo un sonido metálico para que les abran paso, motos y pequeños y destartalados camiones. Al fondo, los dos minaretes de la puerta sur, los de la Mezquita de Al Fakihami. Me entretengo mirando envases y rótulos pintados a mano. El mercado cubierto, la Plaza de Talaat Haarb con una estatua en el centro, negocios llenos de niños trabajando, chapistas, pinchazos, mesas en la calle.

Acabamos tomando un té con Ana y Juan José en el Groppi de Midam Tal'at Harg. Ana trabaja en un laboratorio farmaceútico. Es el primer año que cogen las vacaciones en invierno. Nos cuentan de su vida mientras comemos esas pastas egipcias que están para chuparse los dedos.

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