miércoles, 13 de noviembre de 2013

el museo de la técnica, villa baba y el barrio judío



El Museo de la Técnica es un tocho socialista con cierto encanto. Dentro no es más que una nave gigante con pasillos volados de hierro en las paredes, con barandillas y escaleras tipo barco. Un museo educativo lleno de maestros y alumnos que no paran de correr. Pasamos junto a bicicletas, motos, trenes, barcos, globos, aviones, helicópteros, relojes, máquinas de vapor y, finalmente, coches preciosos, especialmente el Lady Praga y los Tatra, con diseños adelantados a su tiempo. Tatra es una marca checoslovaca que en 1933 saca un coche de 3380 cc que ya cogía los 150 kms/hora, con diseño aerodinámico. Y tres faros en su modelo 473.

Lady Praga
Recorremos el Parque Letna, donde los jóvenes hacen acrobacias en monopatín. El 25 nos lleva a Podbaba, una plaza donde los tranvías dan la vuelta frente a un tremendo edificio socialista con esgrafiados rojos con personajes del pueblo, campesinos y obreros como siempre. Su altísima torre central acaba en una estrella verde. Es un hotel de lujo con puertas doradas, maderas nobles, moqueta roja, grandes arañas y columnas clásicas. Detrás está Villa Baba, una serie de casas racionalistas ideadas para el pueblo, simples , geniales, que ahora los yuppies están pintando, adecentando y, en algunos caso, estropeando. Un caso parecido al de El Viso en Madrid.

Bajamos en el 131 hasta el puente Stefanof y la ciudad vieja. En la Dlóhvá Tr pasamos a una taberna con bóveda de cañón llena de curritos y buenas cervezas baratas. El suelo está tan desgastado que se ha quedado en la capa de la cerámica roja. La Sinagoga Española es totamente decepcionante, un auténtico bodrio. La Nueva-Vieja es carísima y decidimos no pasar, y gastarnos el dinero en un restaurante francés, Chez Marcel. Tomamos sopa de cangrejo y filete de hígado frente a una gran foto de Zidane, vino tinto y café express con un poco más que la entrada a la sinagoga. Las copas caen en La Casa Blu, un bar de gente joven, muebles reciclados, mogollón de trastos colgados de las paredes y música en español. Es una pena haberlo encontrado el último día.

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