miércoles, 2 de octubre de 2013

un planeta privado

Cuando Tranqui oye un cencerro se vuelve loco. Hoy subimos a la laguna, hasta las peñas más altas, donde ya empieza el otro valle. Cuando me pongo a dibujar, Tranqui se impacienta. Finalmente viene alguien en un coche grande y alto y nos dice que todo eso es privado, que no puedo meter un perro a un coto donde habrá una montería en cuatro días. Lo ato y bajamos con las orejas gachas, pensando que todos los dibujos del Valle de Alcudia los he hecho sobre piedras y peñas privadas, y que de todo el campo solo quedan, como espacio público, algunos caminos y veredas entre vallas. Entonces ha aparecido ese escarabajo pelotero tratando de subir la cuesta rodando la pelota con sus patas traseras, una y otra vez, y vuelta a empezar. Creo que soy un tío honrado, pero eso no quiere decir que tenga que acatar todas las leyes que se les vayan ocurriendo.

En los dibujos: una calle de Mestanza y las peñas de arriba, en la Sierra de Puertollano, entre los dos valles.

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