viernes, 23 de agosto de 2013

andrín y riocaliente con che paco






Vamos a ver a Che Paco e Isabel, y a sus chavalicos Diego e Isabelita, que se están bañando en la playa de Andrín. Nos presenta a su madre, de grandes y cuadradas gafonas, que ha venido a estar con sus nietos. Diego es propenso a la fiebre alta y hace poco tuvo convulsiones, nos cuenta Isabel.

Vamos a Riocaliente, que es el pueblo del padre de Ché Paco, bastante chulo, con más hórreos que casas. Comemos en un pequeño restaurante llamado El Rincón, fabes y erizos. Invita Che Paco y le digo que acaba de destruir su imagen de rata y gorrón.

Paseamos por el pueblo y por las montañas de alrededor. Che Paco nos va presentando a la gente. Todo recupera una sensación cálida, esa de agarrar el tiempo y mirar más despacio, pensando que podríamos haber sido felices de cualquier forma, con otra gente, otra vida.

Por la noche se revelan los erizos produciéndome retortijones. Descompuesto, bebo agua con limón y, más tarde, sueño con recorridos alternativos sobre mi barriga-montaña para no hacerme daño.

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