viernes, 3 de mayo de 2013

el canal, los libros y un tempranillo con josé miguel


A las cinco me despierta la luz de un helicóptero que sobrevuela la ciudad. Después de tanto denigrar a los países de oligarquías de burócratas, esto se le parece cada vez más con tanta policía y vigilancia. Uno se siente perseguido. Me llama la atención que no hay pequeños comercios en propiedad. Todo son cadenas. Si allí todo era del Estado, una entelequia, aquí es de una persona desconocida, de un entramado jurídico, de otra entelequia de la que sólo conocemos lo que llaman marca.

Me levanto y doy un paseo por Regent's Canal. Muy bonita la parte de edificios industriales abandonados. Los ricos están tirándolos para hacerse bonitos apartamentos junto al agua y restaurantes con bonitas vistas. A esas casitas pobres les quedan dos días. Llegarán los arquitectos con su amor al metal y al vidrio. Unos apartamentos tienen el aspecto de roulotes con sus formas curvas, pero ¿han estado sus dueños alguna vez durmiendo en un camping? De toda la gente con quien me cruzo en el paseo, casi nadie saluda. Algún morning escupido. 

 Disfrutamos en la British Library pasando páginas de los libros digitalizados: impresos coreanos, la Biblia de Gutemberg, el Bestiario de Durham, manuscritos etíopes, acuarelas chinas, Lope de Vega, James Joyce, Lewis Carroll, libros raros de música... uno podría pasar lo que le queda de vida encerrado aquí.

Hyde Park con sus hamacas de rayas verdes y blancas, Notting Hill, Portobello, Oxford St. Descansamos en un Camera Café, con tienda de fotografía e internet. Hay carteles preciosos con los pasos para usar el computador. Hace frío, una ardilla del jardín de Russel Square se acerca a nosotros y levanta la mano como si nos la fuera a echar en plan amiga.

Montamos en la segunda planta del 91 hasta casa. Allí hay una nota de José Miguel que propone cenar juntos a las nueve. Cenamos muy bien en el tailandés. José Miguel lleva un tempranillo de Madrid. Luego nos invita a unas pintas. Está cansado de ir diariamente a trabajar a 50 kms. de Londres. Autobús tren coche dos veces al día. También de tanta reunión, tanto compañero traidor y tanto día gris.

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