miércoles, 30 de mayo de 2012

suzhou









lagunas de ruidera

Se dijo que aquí nacía el río Guadiana, pero en realidad sólo nace su nombre. Antes se llama Pinilla, que trae el agua de la fuente del Ojuelo y de las Lagunas de Navalcudia, con el nombre de arroyo Alarconcillo. El hecho es que aquí el río se convierte en lagunas por su suelo impermeable de arcilla. Pero no es agua estancada, sino el propio río que fluye, pasando de unas a otras su agua, cuando rebasa sus límites, en forma de pequeñas cascadas. El Pinilla llega a la Laguna Blanca. Luego al Lagunazo del Guadiana. Después a la Conceja. de allí a la Tomilla, Tinaja, San Pedro, Redondilla -donde está el camping-, Lengua, Salvadora, Santos Morcillo -donde en tiempos hacíamos acampada libre en el pinar de Hidroeléctrica-, Batanera, Colgada, del Rey -donde está la mayor cascada, unos 24 metros, en el paraje llamado El Hundimiento-, Cueva Morenilla, Colgadilla y Cenagosa. Allí se pierde en el subsuelo, el acuífero 23, y no volverá a aparecer  hasta una hondonada llamada Los Ojos del Guadiana -ya no aparece, porque el nivel del acuífero es muy bajo-. Junto al Záncara y el Cigüela formarán las Tablas de Daimiel.
Es un sitio extraño en el secarral manchego. Tiene cantidad de aves acuáticas -ánades, fochas, porrones, cercetas, el aguilucho lagunero y otras rapaces nocturnas- y peces como la boga, la carpa, el barbo, el lucio y el black-bass. Está declarado Parque Natural.
Desgraciadamente, este lugar público está lleno de concesiones, y pueden verse gran cantidad de chalets privados con su propia playa o embarcaderos, y vallados. A parte de los hoteles y el camping.
Durante algunos años, toda la familia, incluída la Miguela, pasamos muchos domingos en la playa privada de Entrelagos, en la Laguna Colgada; que entonces era capaz de recorrer de una orilla a otra y volver. Estos dibujos son de una excursión el 9 de Agosto de 2010.

martes, 29 de mayo de 2012

lunes, 28 de mayo de 2012

tercera generación de gallinas


La hija de la Tuna, la gallina americana, tiene pollitos. Placer de verlos siempre detrás de su madre, que les enseña a marchas forzadas. Comen de lo que ella come e intentan saltar como ella. Caen como pelotitas de trapo. Los gatos y las ratas acechan. Los llevo a mi patio. Se comen las hormigas y escarban para sacar lombrices. Vienen los amigos a verlos. Beni saca unas cervezas y nos sentamos con media sonrisa viendo el espectáculo. Con ese nosequé que dentro de nosotros despiertan.

ideogramas para julia

Emilia vive en Shanghái y Teresa en Hong Kong. Allí sus nombres son persona íntegra y casa verde. La persona íntegra es honrada y respetuosa,  la casa verde un tanto alocada. La primera habla en chino mandarín y la segunda en cantonés. Las dos tienen la piel muy blanca y suave. Las dos usan gafas. Se encuentran en Granada. Emilia habla perfectamente el español, Teresa lo aprende en la Universidad. Teresa se pone una flor en el pelo, una mantilla roja sobre los hombros y a bailar. Cada una escribe un signo en dos columnas. Teresa a la izquierda y Emilia a la derecha. Montaña y árbol. Pobre y oscuro. Agua y flores. Final y claridad. Entonces y otra vez. No y uno. Calle y pueblo.
Entonces se va construyendo una historia en que hay una calle oscura, mala gente, miseria, depresión. Pero al final se acaba el duro camino, hay una luz, flores esperando. Emilia dice por mal que lo pases, por triste que todo parezca, siempre hay esperanza.
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domingo, 27 de mayo de 2012

logotipos

Agencia de turismo de salud y naturaleza


Empresa de socorristas asociados



Revista mensual

jueves, 24 de mayo de 2012

告辞 : gào chí : adiós


Amanece a las cinco y media. Aquí siempre hay actividad, no descansan. Los comercios siempre abiertos. Restaurantes abiertos hasta altas horas de la noche, discotecas funcionando a la una o las dos de la tarde. Se duermen sobre los artículos, sentados en sus talones. Maruchi baja con nosotros y le da las indicaciones al taxista. Tasas y papeles de inmigración. El arco de rayos y truenos. Controles policiales. Caro carísimo. Compro una caja de bombones preciosa que resulta ser de nidos de té. Comemos spaguetti con atún. Aquí no hay palillos, nos ponen unos cacharros metálicos para pinchar y cortar, como de cirujano.

Estar con la comunidad de españoles nos ha hecho más rutinario Beijing. Aunque hemos visto muchos sitios, nos ha hecho perder la intensidad en la percepción de las cosas. Hemos perdido aventura. Son una comunidad de becarios jóvenes, enrollados. Pero sólo hablan en español e inglés y no tienen una relación tan directa con los chinos.

Atravesamos Mongolia Exterior, los Urales... ya estamos en Europa. Helsinki. Tipos rubios y blanquitos con gafas. Suelos de madera que pisan sin zapatos. Es la tercera vez que pasamos horas en este aeropuerto. Viejo conocido. La tripulación circula en patinetes. Los meaderos de diseño se activan con tu presencia. Estúpido progreso.

Preciosas vistas aéreas de Helsinki y Estocolmo. Los bosques arañados por cultivos, con un tono verde más amarillento. Las nubes como cordilleras de algodón. Los lagos brillan como si fueran de mercurio. Estocolmo. Gente limpia y afeitada. Aún nos quedan tres horas de viaje, casi nada en el total de quince.

miércoles, 23 de mayo de 2012

últimas compras y cubatas junto al lago de beihai

Amanecemos en un día triste, lluvioso. Vamos al mercado de baratijas Panjiayuan, que resulta ser un poblado y divertido museo, el más grande mercado de antigüedades de Asia. Aquí están todos esos cachivaches con los que la gente ha decorado sus casas: figuras de porcelana de Mao y obreros y campesinos caminando hacia el sol, piedras de jade, siluetas de papel  hábilmente recortadas, muebles antiguos, preciosas páginas ilustradas y caligrafiadas, máscaras increíbles, ábacos, gorros de niños, maletas, radios antiguas, juguetes... es todo tan barato que resistimos lo que podemos. Finalmente caemos y compramos unos carteles litografiados de Mao arengando a las masas, con algún fallo de impresión, y unas ilustraciones mezcladas con caligrafía, muy chulas, para Toña y Enrique.
En taxi nos acercamos al Templo del Cielo en el parque Tiantan Gongyuan, en el sur de la ciudad. Es un templo circular, de unos cuarenta metros de alto, con triple tejado de tejas vidriadas azules sobre terrazas de mármol blanco (dibujo). Enfrente hay un mercado de ropa donde compramos unos pañuelos de seda para las abuelas. Pruebo la MilkBeer, que es una extraña leche fermentada con burbujas (increíble), un invento chino como los polos de guisantes.

Quedamos con Javi en la Torre del Tambor, justo al norte de la Ciudad Prohibida, que se usaba para congregar a los vecinos o avisar ante una emergencia (nuestros campanarios). En el Taxi nos damos cuenta que nos hemos dejado las compras de Panjiayuan donde hemos comido, lugar al que no sabemos ni ir, ni indicar en chino al taxista. Una mata que no echó.
Javi nos mete por callejones a una concentración de hutong muy arreglados, en plan parisino, convertidos en bares para turistas. Subimos a una casita de madera, hasta una terraza. Es como una casita de árbol. Allí nos esperan Jose, Sara y Maruchi, sentados en unos sofás. Sobre el lago hay lamparillas flotando. Es Beihai, donde estuvimos ayer.

Tiananmen. Comentamos que El Zócalo, en el DF, no es ni la mitad de esta plaza. Al sur y entre callejuelas, llegamos a una casa tradicional llena de fotos de famosos. Javi me señala al embajador español y a su jefe. Este pequeño antro es famoso por su pato pekinés. Es un pato lacado, asado al horno y hecho pequeños filetes, con la piel crujiente, que se mojan en una salsa oscura y picante. Se meten en una olea húmeda con pepino y cebolleta, y se pliega cuatro veces. Luego nos ponen los huesos al ajillo, para apurar. Entre todos, incluidos los primos de Zaragoza que van a bozal quitao, nos comemos cuatro patos.

Volvemos al lago de Beihai. Los cubatas tienen que ser con Fanta de naranja. Hunai me dice que se ha pasado al gin-tónic. Yo bebo la ginebra con Sprite. Aquí, junto al lago, se está en la gloria, refresca. Dibujo a la basca mientras hablan: Javi, Robert, de Zaragoza, que se ha comprado un sable de artes marciales que no sabe como pasará en la aduana, su primo también maño, la becaria francesa y su primo de visita, que se traga todos lo partidos de fútbol y me dice que ha muerto Gil de un derrame cerebral, y Elena. 
Hoy tiramos el presupuesto. Los cubatas son carísimos y esta gente lleva un ritmo muy fuerte. Me río de la movida de Madrid, dice Javi. Hago cuentas, en realidad sólo hemos gastado 700 dólares, unos 539 euros en todo el viaje. Mañana ya nos vamos.

martes, 22 de mayo de 2012

el templo de los lamas y el parque beihai



Bajo en bicicleta, con una parada a desayunar leche de soja y porras. Recorro los hutong, sus casas tradicionales a dos aguas con una pared acristalada al patio, al sur. Bicicletas oxidadas en callejones de un metro de ancho con las paredes marcadas con una x. Próximamente serán derruidas por real decreto para hacer rascacielos que vistan de progreso las Olimpiadas.
Entro en el Palacio de la Paz y la Armonía, el más importante templo budista de la orden Geduck de budismo tibetano y el segundo mayor de Beijing, después de la Ciudad Prohibida. Un museo precioso sobre el budismo en el Tibet con hojas caligráficas que podría estar horas mirando. La penúltima estancia es un templo muy alto con un buda de bronce de veinte metros. Llueve, me siento bajo una visera alada de un pequeño templo. Dibujo.
El mercado callejero tiene cantidad de frutas, hortalizas y demás plantas completamente desconocidas para mí. Huevos gigantes y otros azulados. Botes con otros sumergidos. El suelo está lleno de plantas. Los niños duermen sobre lo que parecen lechugas.

Visitamos el Museo de Historia. Expo sobre Hong Kong. Los palillos para contar los sacos cargados del puerto. Esos zapatitos que deformaban los pies. Personajes de cera que dan miedo. Confucio, Mao y una colegiala en un camión.
Paseamos por el Parque Beihai, antiguo jardín imperial, con su campana blanca boca abajo. El Lago y el Islote del Jade Floreado. El jardín botánico con sus plantas de agua. Cenamos, junto al lago, pollo con cacahuetes, ternera agridulce y arroz con berenjenas. Oímos a los Arcane, un grupo de gitanos del norte de China, y nos vamos a la piltra.

lunes, 21 de mayo de 2012

la gran muralla

Mr. Jack no para de sonreír mientras conduce su furgoneta a toda velocidad a algún punto de la larga muralla de 10.000 Li no demasiado visitado. Es un tío majo que acaba de ganar 280 yuanes. 

Es una muralla en varios sectores desde la frontera coreana hasta el desierto de Gobi. De ella sólo queda una tercera parte. Es muy larga, pero no hay ninguna razón para que pueda verse desde el espacio exterior. 
Vemos los restos de Simanaien, en la comarca de Miyun. Cerca de Beijing, pero no tanto como para que vayan los turistas. Lo mejor es que no ha sido reconstruida para que se hagan fotos. Apenas si nos cruzamos con algún chino y algún vigilante que ve la tele en blanco y negro en las torretas de vigilancia, descalzos y tirados sobre el suelo. 
Entramos por el puente colgante de un río y luego subimos unas empinadas escaleras que nos desfondan. Caminamos varios kilómetros sobre las losas de piedra que hay que abandonar en algunos tramos más deteriorados. Ya cansados, nos sentamos en el borde almenado y dibujo las maravillosas vistas: cadenas de montañas y una línea interminable de piedras en las crestas. La fortaleza infinita. La locura del poder.
Volvemos muy cansados. Beni se queda descansando y yo atravieso el puente colgante que, realmente, acojona. El otro lado está mucho mejor conservado; pero ya no tengo fuerzas para hacer demasiado trecho.
Un ciego toca una especie de banjo lo que parece un triste blues.
Llegamos exhaustos y hambrientos. Yack conoce esas caras y no retira su eterna sonrisa.

Ya en Beijing, invitamos a cenar a Javier y Maruchi. Deliciosas setas con pimientos picantes y cerdo con salsa dulce para hacer en traslúcidas empanadas. Frescas cervezas Hapi. Y la infalible dulce dulce camarera.