jueves, 11 de octubre de 2012

tulum y playa del carmen


Dejamos las maletas en el hotel y nos vamos a las ruinas de Tulum, bastante decepcionantes comparadas con Palenque y Tikal. Aquí es todo pequeño, como de juguete, con solo la parte superior de las pirámides de tamaño ridículo, por lo que se junta mucho turista en muy poco espacio, delimitado por murallas, y casi todos en bañador, ya que tiene playa en la que se bañarían los mayas de los siglos XV y XVI. Resulta hermoso ponerse en su lugar, sobre las murallas, viendo pasar esos grandes barcos europeos.

Comemos fajitas en el restaurante de El Crucero. Un grupo de mexicanos habla de turismo con agua de piña y enseñan a la camarera francesa las palabras más fuertes del diccionario. Nos unimos a ellos para ir a Playa del Carmen. Recogemos las mochilas y nos vamos. Allí pillamos habitación en la Posada Lyly por 150 pesos. Como se nubló, no hay mucha gente. Damos un agradable paseo mirando a los chavos disfrutar con la arena y el agua (los hijos de la mar de Machado), y la gente que viene de Cozumel en el ferry. Un partido de fútbol en la playa bastante animado y esta luz que lo hace todo denso y anima mi moral. En las tiendas vemos la artesanía tan alucinante que tiene este pueblo.

Cenamos en un patio y me coloco con las superiores. Luego tomamos unas margaritas en la playa bajo un ventilador casero de poleas. Ya resulta posible que esto sea Lloret de Mar como decían los catalinos que no leían El País, pero allí no hay gitanillos mexicanos ni las señoras gordas se bañan vestidas, ni mariachis tristes de no poder tocar, ni margarita con demasiada tequila que te deja matarile hasta poner hoy el FIN.


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